Consejos para ahorrar calefacción

Calefacció vs Estalvi energètic

Consejos a tener en cuenta a la hora de ahorrar en calefacción.

Aunque todavía no hemos entrado en invierno, las temperaturas ya empiezan a ser más bajas, con días que alternan el Sol con amenazas de nieve, lo que nos descoloca a la hora de vestirnos o aclimatar nuestra hogar.
Es por ello que desde la AGIA os queremos dar algunas recomendaciones para mantener la casa a una temperatura adecuada a la confortabilidad que buscamos en nuestro hogar.

En primer lugar, antes de comenzar la temporada de invierno es importante hacer un repaso a la instalación de la calefacción. Que esté bien limpia, es decir, que esté libre del hollín que se produce en la combustión, ya que si no tenemos en cuenta este hecho, su rendimiento disminuirá y aumentará el gasto sin obtener el calor óptima.

Cuando los radiadores sean calientes los purga. Con un destornillador o una herramienta adecuada, aflojamos el tornillo de evacuación, dejando salir el exceso de aire hasta que empiece a salir agua. Si hay algún radiador que no se calienta de manera uniforme, tendremos que repetir la operación. Una vez hecha la purga de todos los radiadores, tendremos que comprobar la presión de la caldera, y si es necesario, volver a llenarla de agua. la hora de calentar. Por lo tanto, para evitar males mayores en las instalaciones, haremos un repaso de hembras y juntas, apretando si es necesario.

Otra acción previa que debemos recordar antes de que nos pille el frío de pleno, es repasar los aislamientos y posibles fugas de aire caliente, hecho muy importante, ya que se estima que entre un 20% y 30% del consumo de calefacción se debe a pérdidas de calor por ventanas, puertas y rejillas de ventilación. Algunas de las soluciones que proponemos son utilizar burletes de espuma o goma para evitar fugas, al tiempo que reduciremos considerablemente la factura de final de mes. Así pues, recuerde: el aislamiento es la primera defensa frente al frío.

Mejoras energéticas

Otra cuestión que debemos tener en cuenta es aceptar que durante los meses los meses más fríos no podemos ir en manga corta por casa sin una repercusión económica en la factura de calefacción. La temperatura de confort en nuestro hogar es entre los 19 ° y 21 ° C. Por lo tanto hay que tener en cuenta que el aumento de un grado en la temperatura en nuestro termostato, supone un incremento del 7% en el consumo energético, además de un incremento de emisiones de CO₂.

Una herramienta que se ha convertido en imprescindible para el control del gasto energético es el termostato. Con este aparato conseguimos fijar la temperatura en diferentes días y franjas horarias, ya que son programables. Los hay de diferentes tipos y precios, y su instalación debe ser correcta: entre 1,5 y 1,8 m del suelo, en un lugar que no reciba luz solar directa y apartado de cualquier fuente de calor o frío, así conseguiremos una medida real de la temperatura.

Confort cerca del radoador
El radiador debe aportar confort

En cuanto a la actuación personal y doméstica, recomendamos una serie de acciones que reducen el consumo de energía notablemente. Lo que más nos interesa es no perder el calor que hemos conseguido acumular en el hogar. De este modo, intentaremos conservarla lo máximo posible.

A la hora de ventilar la casa, no deberíamos tener las ventanas abiertas más de 10 minutos (con la calefacción apagada). Bajaremos las persianas por la noche cuando el Sol se esconde y las abriremos cuando obtengamos el calor de la luz natural. Tampoco es recomendable tapar los radiadores con ropa u otros objetos. Sin embargo, cerrar las habitaciones que no se utilizan ayuda a reducir la pérdida de calor innecesaria.

 

Finalmente, algunos “truquillos” que recomendamos para conseguir más sensación de confortabilidad sería poner alfombras, reduciendo así la pérdida de calor a través del suelo o colocar paneles reflectantes en la parte posterior de los radiadores. De este modo, el calor rebota y se distribuye por toda la estancia. Una medida que puede suponer un ahorro de entre un 20% y un 30%.

Aunque estas medidas, no hace falta decir que acciones tan simples como vestir ropa gruesa o preparar comidas calientes acaban resultando esenciales para aprovechar aún más el calor que proporciona los sistemas de calefacción. Y más en un país tan frío como es Andorra durante el invierno.

Fuente
AGIA Informa

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