Esquí para principiantes en 1972

Estació Esquí Parador Canaro Incles

Vista de las pistas para debutantes del Parador Canaro, 1972.

La pista de esquí del Parador Canaro se puso en marcha hace cincuenta años, de la mano de Josep Farré Areny, y durante mucho tiempo se convirtió en una de las pocas pistas de debutantes existentes en el Principado.

El 23 de diciembre de 1968 Josep Farré Areny puso en marcha el telesquí Canaro en el valle de Incles, con un pequeño hotel de cinco habitaciones.

El lugar, que antes había sido la borda donde guardaban el ganado que pastaba por los campos, se convirtió en la primera pista de esquí para debutantes del Principado. “No había ningún más espacio en el país donde poder aprender y mi padre decidió abrir esta pista de 200 metros con la instalación de un telesquí”, dice Josep Maria Farré Naudi.

La iniciativa incluía una escuela de esquí y alquiler de material. “Era un gran atractivo para las familias, ya que ofrecía unos servicios que en el resto de pistas del país no encontrabas”, añade el actual propietario del Parador Canaro.

En 1972 se construyó una piscina climatizada junto a la vieja borda, con la que ampliar la oferta de ocio del recinto. Estas instalaciones acabaron desapareciendo en 1979 para ampliar el edificio del hotel Parador Canaro y hacer más habitaciones.

Dos años después de estos cambios estructurales, Josep Farré decidió crear una pista más grande y se inauguró el segundo telesquí, llamado Pedrico, que ampliaba las pistas hasta los 300 metros esquiables.

Sin embargo, la pista de esquí del Parador Canaro no sólo destacó en la época por ser la primera para principiantes, sino porque en 1976 se instaló un cañón de nieve. Una acción que emprendió el mismo Josep Farré Areny tras un viaje a Grenoble, donde conoció estos nuevos ingenios para la producción de nieve artificial.

Aquella temporada hubo falta de nieve y entonces el fundador del Parador Canaro en decidió comprar uno. “El 22 de enero de 1976 fue la primera nevada artificial en el país”, nada que ver con la tecnología actual, “y decían: El Canaro se ha vuelto loco”, recordaba el Diario Josep Farré en 2007 .

Aquella temporada “hubo una nevada en Navidad de 35 centímetros y teníamos el telesquí, pero en una semana nos quedamos sin nada”, relataba el fundador del Parador Canaro. Josep Farré, entonces, llamó a Grenoble para interesarse por los cañones de nieve. “Teníamos mucha falta de nieve y como él sabía de la existencia de los cañones decidió instalar uno, el primero del Pirineo, se arriesgó pero ganamos”, manifiesta su hijo y actual propietario del Parador. Todo surgió por una oferta de un francés que hacía las cámaras frías para la zona y que se lo propuso a Josep Farré (padre).

Este sistema de innivación artificial se mantuvo, todo reponiendo los widgets para otros más modernos, hasta la temporada 1991-1992, cuando se modificaron las instalaciones de nieve artificial y se instaló el sistema automatizado con 16 cañones, que dan cobertura completa a las dos pistas de esquí y en la pista de trineos infantil.

La última mejora de este campo de nieve se realizó en 2000 con la ampliación de la zona esquiable hasta las dimensiones que tiene actualmente. En cuanto al edificio, el hotel Parador Canaro se reformó en su totalidad en 2009, y actualmente ofrece 64 habitaciones.

Fuente
Diari d'Andorra

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