El tribunal encuentra que es perfectamente legítima la decisión comunal de restringir el número de habitaciones en función del lugar dónde se construyan los establecimientos

El TS avala las limitaciones hoteleras fijadas al plan urbanístico parroquial

 

 La limitación que el plano de urbanismo de Canillo establece respecto de la capacidad de los establecimientos hoteleros en función del lugar de la parroquia dónde se ubiquen es perfectamente legítima. La normativa comunal aprobada de forma definitiva el 28 de mayo del 2007 recojo que al casco antiguo sólo se podrán situar establecimientos de un máximo de 50 habitaciones y a las otras zonas entre 75 habitaciones para uso hotelero y 50 para el uso de apartotel. Casa Mohines había pedido, en el marco de una apelación por el asunto referido al Prado del Portal, la nulidad de determinados artículos del plan urbanístico que regulan los establecimientos hoteleros al considerar que son contrarios a primeros de libertado de la empresa e invaden competencias de otras el administraciones. Casa Mohines que pretendía desarrollar un proyecto hotelero a mencionada zona consideraba que las restricciones de habitaciones no venían justificadas en razones urbanísticas. Tampoco encontraba ajustada a derecho una cláusula que decía que en el caso de hoteles o apártateles no se podía proceder a la agrupación de edificios para la constitución de un único establecimiento. Entendía la parte apelante que este último artículo imposibilitaba la instalación de granos complejos hoteleros condicionando la propia capacidad económica de desarrollo del negocio e impidiendo, por lo tanto, la presencia de determinados tipos de operadores. La visión del tribunal Con respecto a las restricciones de habitaciones, la sala administrativa del TS recuerda que con el ejercicio de las potestades urbanísticas las administraciones competentes pueden establecer condiciones al desarrollo de determinados usos con el objetivo de lograr el modelo territorial aseado. Y una de estas limitaciones puede ser la relativa a la capacidad. El número de plazas. En consecuencia, afirma el veredicto reciente al cual ha tenido acceso el Diario, la limitación de un máximo de habitaciones en las instalaciones hoteleras tiene llena cobertura jurídica en la norma expuesta. Y, por lo tanto, no encuentra nulas cabezas de los artículos que evoca el apelante. Y tampoco el que hace referencia a la agrupación de edificios. En este último sentido, los magistrados, que no dejan lugar al menor asomo de duda al reconocimiento de la libertado de empresa, aseguran que el derecho constitucional no ampara un derecho incondicional a la libre instalación de cualquier establecimiento o actividad en cualquier espacio sino que es compatible con las restricciones que desde la normativa sectorial se puedan imponer siempre que sean proporcionadas y contribuyan a la consecución de una finalidad o interés superior. En la sentencia, se recuerda que en la memoria del plano de urbanismo canillenc s explica claramente como el modelo de crecimiento turístico por el cual ha optado la parroquia quiere eliminar la presencia de hoteles de grandes dimensiones en todo el ámbito territorial y esta opción es perfectamente legítima. En este marco, la prohibición expuesta no tiene otra finalidad que garantizar la llena efectividad de los objetivos que el común expone, en el sentido de no permitir que con agrupaciones de edificios se puedan implantar instalaciones hoteleras que superen los máximos que se han considerados oportunos.

Fuente:

Diari d’Andorra