El convenio de los pisos sociales se para por la inactividad de los propietarios

El cónsul mayor insiste que la corporación e hizo su trabajo con el convenio y que ahora depende de los propietarios echar le obra adelante.

El macro complejo urbanístico Astra, a Arinsal, continúa desempleado. Las obras de construcción de los ocho bloques están paralizadas, una situación que también deja en espera los anunciados pisos sociales de la parroquia de la Massana. Esta inactividad, de rebote, también relega por el momento en un cajón el convenio que al 2006 firmaron el común con los propietarios de le inmueble según el cual la corporación se beneficiaría de tres bloques. Dos se reservarían por instalar equipamientos públicos y el tercero, con una treintena de viviendas, se debía destinar al proyecto de carácter social.

Sin embargo, desde el común se escudan argumentando que, de su parte, e se pusieron todas las herramientas a le alcance porque los pisos sociales fueran una realidad; a partir de aquí, ya no es una cuestión que dependa del común, depende de los propietarios para echarlo adelante. El cónsul mayor de la parroquia, Josep Maria Camp, resalta que seguramente  la obra no se ha echando adelante antes por los problemas económicos que deben  tener los propietarios. Porque la situación económica tanto de Andorra como en le ámbito mundial ahora mismo no es la mejor; dependerá exclusivamente de la situación económica de los promotores, matiza el mandatario. Cuando podría retomare s la construcción de le Astra es una incógnita ahora. El que sí se cabe dentro de las posibilidades es que el proyecto no se acabe materializando. e Si queda en un cajón, seria una lástima , lamenta Camp.

Retomar el convenio

Mientras tanto, el convenio a cambio del cual los promotores podían hacer un cambio de uso del proyecto pensado inicialmente como aparthotel y con licencia de obra desde el 1990 queda paralizado. Pero se puede retomar en el momento que vuelvan a empezar los trabajos de construcción de los bloques, tal y como garantiza el mandatario: e este acuerdo queda siempre y se puede poner en marcha el día que se comiencen los trabajos. En consecuencia, las personas interesadas a obtener algún de los treinta pisos a precio reducido a la corporación admiten que de interesados, hay un puñado, tendrán de esperar.

Los requisitos que figuran en el reglamento por pedir uno de los apartamentos fijan, entre de otras, en 30.000 euros el límite de ingresos de los solicitantes. Si finalmente se ponen a la venta, los beneficiarios habrán de pagar cerca de 135.000 euros por cada piso, con cerca de 75 metros cuadrados (1.800 euros el metro cuadrado). Quienes quieran acceder deben tener, según el texto, un máximo de 36 años y haber residido al país durante al menos cinco (se daría preferencia a los vecinos de la Massana). También se pide a los aspirantes que no tengan ningún inmueble de propiedad en Andorra, y que acrediten un trabajo estable y unos ingresos anuales que no superen el umbral de los 30.000 euros. Como ya se ha hecho en otros proyectos de pisos sociales al Principado, se prohíbe a los beneficiarios ceder o alquilarlos a terceros.

Siguen las ayudas al alquiler. Al comú, por compensar la tardanza, recuerdan que se siguen dando ayudas al alquiler y que las demandas hasta el momento son similares a las recogidas los años pasados. e Quizás porque la gente hace directamente la solicitud al Gobierno, añade el liberal.

El común ya ha recibido cesiones de terreno, que quedan por ahora como zona verde

Con la puesta en marcha del plan de ordenación urbanística, el común de la Massana ya se ha beneficiado de algunos terrenos (derivados de las cesiones de los planes parciales).En total, se recuentan ya seis planes aprobados y en marcha. Algunos de estos han derivado en cesión económica porque se trata de proyectos radicados en zona urbana. El resto, en área urbanizable, son espacios que quedan para propiedad de la corporación. Por el momento, estas parcelas se mantendrán como zona verde porque están alejadas del casco urbano, como por ejemplo espacios a Anyós, a Pal o a Sispony. En estos momentos no se pueden utilizar para hacer un nuevo servicio, porque están en áreas junto al bosque o en partes altas dónde por el momento no interesa hacer nada, explica Josep Maria Camp. Cuando se haga efectiva la urbanización de los planes parciales, comenta, e aquellos espacios quedarán por hacer los servicios necesarios cuando convengan.

Fuente:

Diari d’Andorra