El comú decide implantar en 2011 el impuesto sobre los alquileres de los bienes inmobiliarios

La corporación incluirá una partida de ingresos aproximada en el presupuesto del 2011 por concepto de los arrendamientos

El comú de Canillo implantará el tributo sobre el rendimiento que den los alquileres de los bienes inmobiliarios de la parroquia.

Hasta ahora, era la única de las siete parroquias que no había aplicado aún a las finanzas esta figura impositiva, aunque la ley le permitía hacerlo. 

El hecho de que el Consejo General haya anunciado que habrá un tributo similar sobre los alquileres impulsará la corporación a cambiar esta política. 

Así lo confirmó la consejera de Finanzas del común, Dolores Cabot. 

La consellera detalló, incluso, que ya se ha previsto “una partida de ingresos en el presupuesto de 2011 por este concepto. 

Cabot no quiso detallar exactamente qué importe era, porque de momento sólo será “una aproximación”. 

Es decir, una especie de prueba piloto. 

El equipo de la mayoría se toma el 2011 como una especie de período de prueba, para comprobar cómo funciona el nuevo impuesto y qué resultados da.

De hecho, Cabot aseguró que “de momento todavía no se ha decidido el porcentaje que se grabará”, pero lo que sí garantiza la consejera es que Canillo se situará “en la banda baja”. 

Teniendo en cuenta que los comunes tienen una horquilla de entre el 0,8 y el 4 por ciento, el impuesto de Canillo se situaría entre el uno y el dos por ciento, sobre los beneficios que produjera un alquiler. 

Hay que tener en cuenta que para el cálculo de la base imponible se desgrava la luz, la calefacción, la comunidad y otros gastos a los que tenga que hacer frente el propietario.

Un año de margen

De hecho, la reforma fiscal que se trabaja desde el Consejo no entrará en vigor hasta el 2012, suponiendo que el IVA se apruebe antes de que finalice dicho plazo. 

Esto ha propiciado que el común Canillo se tome el año 2011 como un margen para establecer correctamente cuál es la cantidad que recaudará mediante este concepto.

Según la consejera Dolores Cabot, si hasta ahora no se había recaudado era, en parte, “porque no teníamos catastro”, lo que habría complicado mucho a la corporación llevar un control riguroso para evitar el fraude fiscal. 

“Es importante poner todo al día y en orden para que haya cierto control”, explicó la consejera.

En todo caso, el control será mucho más fácil de llevar, ahora que se hará desde la administración central. 

Posiblemente será una agencia tributaria nacional la que llevará el control del impuesto sobre actividades económicas, en el que estará el que grava los alquileres. 

“No tiene sentido que si se recauda a nivel nacional y tenemos la posibilidad de hacerlo no lo hacemos”, explicó Cabot. 

Los consejeros de la comisión de Finanzas que laboran en los textos ya dejaron claro que no habría doble imposición. 

La manera de evitarlo será que el contribuyente pueda desgravar el que ha pagado a los comunes por este concepto. 

Lo que reste para llegar al 10 por ciento de los beneficios es el que irá a parar a las arcas del Estado.

Sin embargo, hay que recordar que el impuesto nacional preverá una exención hasta un límite de 40.000 euros anuales de beneficio, y esto posiblemente no afectará a los que tienen inmuebles en Canillo. 

“De grandes arrendadores hay pocos, en la parroquia”, precisó Cabot. 

La consellera aseguró que la implantación del impuesto se haría “poco a poco y sin presiones de ningún tipo”, e incluso dio a entender que “si finalmente no podemos recaudar-lo durante el 2011, no pasa nada 

“.

Cabe recordar que la reforma fiscal directa se cerró, y que el pleno del Consejo la podría votar antes de que acabe el año.

 

Fuente:

Diari d’Andorra