‘Cante jondo’ fotográfico

Por encima de todo, la fotografía es pensamiento, recuerda Pep Aguareles, que en la Riberaygua despliega una minuciosa reflexión sobre la condición femenina.

Por encima de todo, la fotografía es pensamiento, recuerda Pep Aguareles, que en la Riberaygua despliega una minuciosa reflexión sobre la condición femenina.

 

Se refiere la codirectora artística de la galería, Carmen Tinturé, en la colección que Aguareles inaugura esta tarde como “cante jondo”: una serie de desnudos que quieren ir más allá del desnudo.

Un recorrido por imágenes que, sin ser agresivas ni provocadoras, lleven al espectador a pensar sobre “la parte más oscura” de la condición femenina.

“Quería reproducir toda la carga social, psicológica, que soporta la mujer en una sociedad machista”, apunta el autor. 

Y aquí están reflejados, en Expresión – Impresión, modelos y estereotipos femeninos: la mujer florero, la mujer ninfa, la que lucha por liberarse. 

Los vía crucis: las violaciones, “la estadística de las muertas a manos de un desgraciado”. 

Las bajezas de la sociedad: las mujeres prostituidas. 

La única fotografía en color, por cierto, “con la sombra del baboso” detrás de la víctima. 

Cada imagen pretende ser un relato y la colección entera-trece fotografías-, un discurso.

El autor, sin embargo, ha buscado un equilibrio entre un contenido potente y una propuesta visual poética, en busca de la armonía de las líneas, el ritmo de las curvas, donde nada ha quedado al azar. 

Cada elemento tiene un porqué preciso, dice Aguareles, incluida la elección del gran formato y el soporte-aluminio-, que redondea el punto de elegancia minimalista.

Cada pieza presentada en la Riberaygua ha sido el fruto de un proceso laborioso.

Aguareles no ha entrado al estudio a trabajar con las modelos-dos, no profesionales-hasta que no ha sido absolutamente seguro de cuál debía ser el resultado final de la composición. 

“Y yo parto de que soy fotógrafo, lo cual quiere decir que todo está hecho el estudio, después hay un proceso de edición, como siempre ha habido”, pero “la creación de imagen digital es otro mundo, 

ya no fotografía “.

Y eso que el reto que plantean algunas imágenes-como la mujer crucificada que golpea al espectador que entra en la galería-no ha sido escaso. 

“La tuve que colgar de unas andamios, porque no me servía tumbada en el suelo, debía reflejar la tensión de un cuerpo crucificado.” Y sin que tomara daño alguno.

Fuente:

Diari d’Andorra