Canvios en el POUP para reactivar la construcción

Se varían las condiciones de edificación de la zona urbana para dar más libertad a la hora de proyectar los edificios

 

El común de Massana se sumó ayer a las acciones para intentar reactivar el sector de la construcción, y justo una semana después de que el Gobierno impulsara diferentes modificaciones de la Ley del suelo.

Lo hizo a través de la aprobación de unos cambios de las normas urbanísticas del plan de ordenación, que tienen el objetivo de mejorar y aclarar aspectos que, después de aplicar el plan, se ha visto que tenían “ciertos déficits, dudas y problemas”. 

Los principales cambios hacen referencia a las condiciones de edificación de la zona urbana, que tiene que dar más libertad a la hora de proyectar los edificios en estas áreas. Con todo, dejaron claro desde la corporación, la volumetría no se aumentará pero sí que se permitirá a los arquitectos un mejor diseño y una mejor adaptación al terreno de la edificación. “Hasta ahora sólo se permitía hacer un tipo de edificio de forma muy condicionada”, argumentó el cónsul mayor de la parroquia, Josep Maria Camp. En el marco de los cambios, también se han hecho “pequeños ajustamientos” de artículos, como por ejemplo los que hacen referencia a la zona de servicios industriales, donde se permite una altura entre forjados de hasta seis metros (hasta ahora se permitía que fuera de hasta 4,5, hecho que impedía muchas veces, por el coste económico que suponía, hacer una nave suficientemente aprovechable). La mejora, comentó el cónsul, servirá para “potenciar” el desarrollo de las zonas industriales o de servicios que prevé el *POUP, “promoviendo el crecimiento económico”. 

La experiencia de los arquitectos

A la hora de valorar los cambios se han tenido en cuenta las aportaciones de los consejeros de la oposición y los profesionales del sector, especialmente los arquitectos, porque surgían bastante dudas técnicas a la hora de aplicar los planes parciales. Todo ello, confían desde el común, “algo hará” para reactivar el ámbito de la construcción, uno de los que sufre más de cerca la crisis. Además, y con la misma intención, también se dio ayer luz verde a una *ordinació sobre la rehabilitación de edificios (otras parroquias ya hace tiempos que la tienen). La normativa servirá para determinar como se pueden mejorar, conservar y ampliar los inmuebles incluidos en el inventario por su interés histórico, arquitectónico o valor monumental, la mayoría de los cuales levantados en los centros históricos. La norma pretende que mantengan “el carácter singular” y la imagen, así como dar la posibilidad a los propietarios que los renueven y los adapten a las necesidades de habitabilidad, seguridad o energéticas. 

Por otro lado, durante la misma sesión de común se hizo la aprobación provisional de la adaptación de las unidades de actuación donde se tiene que construir el archivo nacional (según un acuerdo cerrado con el anterior Gobierno). Todavía, pero, carece la aprobación del plan parcial y hacer la cesión definitiva, pasos que hacia final de año podrían estar terminados. Sobre el futuro del equipamiento, y si el actual Gobierno lo llevará a cabo, Camp encara no ha hablado con el ejecutivo.

La EJECUCIÓN DEL PRESUPUESTO DEL PRIMER TRIMESTRE DEJA UNA REDUCCIÓN DE LA DEUDA

“Es una fotografía de un momento concreto”, dejó claro el consejero de Finanzas del común, Miquel *Llongueras, que resaltó que durante el primer trimestre del año se ha conseguido reducir la deuda principalmente a tres factores: el propio común (se ha rebajado en 257.000 euros), *Emap (unos 2,68 millones menos) y *Vallnord (835.000 menos). Con todo, todavía no se dispone de las cifras de cierre de la temporada de invierno, que a buen seguro modificarán las cifras. Desde la oposición, la consejera Anna Blázquez, que resaltó que la lectura de la liquidación “a grandes rasgos es positiva” y “mejor que la del año pasado” pero que, a pesar de la rebaja de la deuda, todavía supera los límites legales.

Fuente:

Diari d’Andorra