El concurso para adjudicar el helipuerto será en enero

Se quiere que la instalación esté cuanto más cerca posible de la capital

El Gobierno quiere que el futuro helipuerto nacional, que tiene que construir una empresa privada mediante una concesión, esté ubicado en una zona céntrica del Principado de Andorra.

Esta será una de las condiciones que más se valorarán a la hora de escoger entre las propuestas que se presenten un golpe se haga público el pliegue de bases del concurso, que el ministerio de Economía y Territorio prevé poner en marcha durante el mes próximo. El objetivo es que las instalaciones estén cuanto más cerca de Andorra la Vieja mejor por, de esta forma, facilitar el traslado a los viajeros que utilicen los vuelos regulares que se queriendo abrir, principalmente con los aeropuertos del entorno.

Esta condición, de hecho, reduciría mucho las posibilidades que el helipuerto se acabe construyendo a los terrenos de Sant Julià, la borda Vidal, donde el ejecutivo de Albert Pintat lo proyectó inicialmente –la parcela ya es propiedad del Estado–. Así lo explicó al Diario el ministro Jordi *Alcobé, que apuntó que esta opción está casi descartada por otra cuestión técnica. “Para situarlo en esta zona habría que hacer un edificio, arriba de cual habría la pista de aterrizaje”, indicó el político canillenc, para después precisar que estas obras “necesitarían casi dos años de plazo para estar terminadas”. Esto choca frontalmente con los planes que desde el Gobierno se tienen para esta instalación, que pasan porque esté en funcionamiento en un plazo relativamente breve de tiempo, que el titular de Ordenamiento situó entre seis meses y un año. “Queremos que esté en funcionamiento a corto plazo”, indicó.

Medida anticrisis

La construcción de un helipuerto con financiación y gestión privados es una de las numerosas medidas que fue anunciada por la cabeza de Gobierno, Toni Martí, durante el discurso televisivo que hizo a final de septiembre, donde avanzó diferentes reformas capitales a la entender del ejecutivo para superar la complicada situación económica, como por ejemplo el recorte de salarios públicos, el impulso de un IRPF, la regulación del juego o la apertura a la inversión extranjera. Justamente, una de las posibilidades con las cuales trabaja el Gobierno es que sea una empresa con capital extranjero la que impulse la instalación. Hace unas semanas, durante una comparecencia ante la comisión de Economía del Consejo General, Alcobé explicó que había cuatro empresas interesadas por el proyecto, tanto de Andorra cómo de España y Francia.

Cuando se abre el concurso, las empresas tendrán que presentar sus propuestas, entre las cuales la ubicación. “Cada oferta tendrá que indicar los terrenos disponibles y justificar que son aptos para la instalación”, explicó el ministro de Territorio, que apuntó que desde el Gobierno “estamos abiertos que se pueda apostar por una parcela pública; si el lugar es adecuado, estudiaremos como se sale adelante”. Tampoco se cierra la puerta que sea un espacio privado, siempre que cumpla los requisitos técnicos.

Capacidad importante

Otra condición que será importante a la hora de decidir a qué empresa se le concede la construcción del helipuerto será la capacidad de los aparatos que podrán aterrizar. Desde el Gobierno se quiere asegurar que se puedan asumir vuelos con naves de una capacidad de pasajeros importante. Así, el ejecutivo apuesta para asegurar la llegada de helicópteros para doce o quince viajeros, necesarios para poder establecer líneas regulares de transportes de pasajeros con aeropuertos clave del entorno al Principado, como por ejemplo el de Barcelona o el de Tolosa.

Alcobé reiteró que se trata de un proyecto que puede aportar importantes beneficios y que, además, “al hacerse en forma de concesión, supondrá un coste económico cero para el Gobierno”. Los técnicos del ministerio de Economía y Territorio están ultimando estos días los  últimos flecos del pliegue de bases del concurso, un trabajo que se quiere terminar lo antes posible por, de esta forma, dar el pistoletazo de salida a la construcción de las instalaciones apenas después de fiestas.

Fuente:

Diari d’Andorra