El traspaso masivo de inmuebles permite amortizar hasta el 2041

El Gobierno tuvo tiempo de entregar todas las tramitaciones y el plazo no se alarga

Sábado a las nueve de la noche todavía había algún notario protocolarizando el traspaso de edificios de particulares a sociedades familiares.

El Gobierno había entregado viernes las últimas cédulas de exención de plusvalías, trámite imprescindible para poder hacer el traspaso. Finalmente, pero, se llegó a tiempo y los grandes propietarios pudieron culminar el cambio. Fuentes del ejecutivo indicaron que, en principio, no se aplicará ningún tipo de moratoria. Esta opción tampoco estaba prevista en caso de que algunos propietarios no hubieran obtenido a tiempo la certificación de la exención de las plusvalías. Se entiende que el Gobierno no ha puesto ningún plazo para adaptar el patrimonio, sino que se trata de una opción libre de planificación fiscal que tienen los obligados tributarios. 

Básicamente los grandes propietarios han pasado los inmuebles a sociedades familiares por dos motivos. Por un lado se ha actualizado el precio del edificio. Esta revalorización a precio de mercado se ha hecho en el momento en que se ha producido el traspaso a la sociedad. Así, al tener el inmueble a precio de mercado y no al de adquisición en caso de una futura venta la plusvalía que se tendrá que tributar es muy menor. Este impuesto sobre las operaciones inmobiliarias graba la diferencia entre el precio al cual fue adquirido el bien y el de venta. Al aumentar el valor de la compra el margen sobre el cual se aplicará el porcentaje de tributación será más pequeño.

Menos impuestos

El segundo motivo, y principal, se encuentra en la entrada en vigor del impuesto sobre sociedades desde el 1 de enero. Un edificio se amortiza en treinta años. Todos los inmuebles que se han pasado a sociedades familiares los últimos días se podrán amortizar hasta el 2041. Esto comportará que durante tres décadas una trigésima parte del valor del edificio se podrá contabilizar como gasto cuando se presenten los balances al Gobierno. Esta imputación disminuirá el beneficio sobre el cual el impuesto sobre sociedades aplica un 10% de retención (este año para ser el primero es un cinco, pero a partir del 2013 ya será el diez).

Hasta ahora en Andorra la amortización tenía una importancia relativa, básicamente a nivel contable interno. En el momento en que el resultado de las empresas queda grabado las sociedades busquen los mecanismos (legales) para ofrecer una cifra de beneficios más reducida. La medida afecta fundamentalmente los grandes propietarios porque son los que superan los 40.000 euros anuales de ingresos por alquileres. Esto significa, con alquileres de 500 euros de media, disponer de siete viviendas en arrendamiento. En cuanto a las transacciones inmobiliarias, se fija que hasta cinco anuales quedan exentos de impuesto. El legislador considera que para ser considerado empresario de alquileres o inmobiliario tienen que existir un mínimo de ingresos o de operaciones anuales. En la mayoría de casos los que han traspasado los inmuebles son empresarios que, además, disponen otros negocios. Un golpe pasadas las propiedades a la sociedad familiar todo queda en un conjunto y la amortización de los bienes pasa a contar dentro del balance empresarial. Mientras estaban a nivel individual las propiedades no podían tener este efecto en las cuentas societarias. 

Fuentes gubernamentales destacaron que se ha comprobado que en cada caso el traspaso tuviera lugar a una sociedad que fuera propiedad del mismo titular de la vivienda o de la familia. Este es el requisito porque el ejecutivo envíe una exención de plusvalías. Dedo en otras palabras: que se considere un traspaso de bienes y no una compraventa. 

De momento no ha trascendido qué ha sido el volumen total de inmuebles que han pasado a estar a nombre de sociedades.

APROVECHAR POR LA REORGANITZACIÓN DEL PATRIMONIO

Diferentes expertos explicaron ayer que una parte destacada de los grandes propietarios han aprovechado el traspaso de bienes para reorganizar el patrimonio familiar. Pasar los inmuebles a una sociedad facilita, según las mismas fuentes, el funcionamiento interno. Por ejemplo, en el caso de una herencia o reparto en vida. Al incluir el patrimonio dentro de una sociedad se facilita la toma de decisiones, puesto que se adoptarán por mayorías. En algunos casos incluso ha servido para establecer de forma fiel qué son las propiedades y qué valor tienen a día de hoy. había un número importante de inmuebles antiguos que en no existir catastro estaban en una situación poco clara. Las mismas fuentes incidieron qué el traspaso de inmuebles se tiene que circunscribir dentro de la normalidad. Las empresas familiares se tienen que adaptar a una nueva realidad con impuestos a los beneficios. El hecho de tener que entregar cuentas en el Estado donde se refleja toda la actividad económica aconseja el agrupamiento de los bienes en sociedades.

Fuente:

Diari d’Andorra