El Gobierno crea un modelo para captar más residentes pasivos

El ejecutivo exigirá inversiones en activos por un mínimo de 400.000 euros a las personas que se instalen en el país sin tener ninguna actividad laboral

El Gobierno dio a conocer ayer la propuesta del nuevo modelo de residencias pasivas, incluida al proyecto de la ley de inmigración, que tiene por objetivo atraer inversión extranjera “buena y sana” y “seguir controlando que venga a Andorra el menor volumen posible de personas no deseables”.

Con estas palabras expuso ayer el ministro de Interior, Marc Vila, las bases del proyecto de ley que aprobó el consejo de ministros y que se enmarca en el conjunto de medidas planteadas por el ejecutivo enfocadas hacia la apertura económica. 

Así pues, la modificación del régimen de residencias pasivas –que actualmente superan el umbral de las 2.000 y que ahora pasarán a denominarse residencias sin actividad lucrativa– regula tres tipologías de permisos diferentes, en función del perfil del recién llegado. habrá las bautizadas –y que ya existían– como residencias sin actividad lucrativa, pensadas para personas que después de finalizar su vida profesional eligen Andorra como destino para pasar la jubilación. En estos casos, el Gobierno ha modificado los requisitos para acceder y incrementa las exigencias: mientras que hasta ahora se pedía un depósito de 30.000 euros al *INAF más 7.000 euros por cada persona a cargo, ahora se exigirán inversiones en activos, ya sean muebles o inmuebles, en Andorra por un importe mínimo de 400.000 (de los cuales 30.000 euros se mantendrán igualmente al depósito del *INAF). Vila argumentó la modificación a la voluntad de dar “prestigio en la plaza andorrana”, “ incrementar el compromiso de estos ciudadanos” con el país y “ponernos al nivel otras plazas” como las de Mónaco, Suiza o el Reino Unido.

Profesionales diversos

El proyecto también crea la figura del profesional con proyección internacional, que se correspondería con individuos que hacen “un trabajo personal” que pueden llevar a cabo desde cualquier punto del planeta pero que por razones de calidad de vida han escogido el Principado. Se los permitirá que desarrollen el 85% de su trabajo al exterior y, por lo tanto, no tendrán incidencia en el mercado laboral andorrano. Y también aparece la posibilidad del residente por razones de interés científico, cultural o deportivo, como el “de escritores, novelistas, poetas o científicos, personas que quieran trabajar hacia el mundo con su residencia aquí”, ejemplificó Vila. Tanto en el primer caso como en el segundo se exigirá a los solicitantes este depósito al *INAF de los 30.000 euros. 

Los cambios también rebajan los plazos de residencia efectiva en Andorra de los 183 anuales mínimos que exige hoy la normativa a los 90 que expone el proyecto de ley para las tres tipologías de permisos. Y en paralelo, el ejecutivo prevé flexibilizar los procedimientos burocráticos para obtener este tipo de permisos, consciente que la situación actual es fuerza pesada. Eso sí, insistió el titular de Interior, “continuando” garantizando los estándares de rigor y transparencia y de lucha contra el blanqueo. De su banda, el ministro de Finanzas, Jordi *Cinca, resaltó que con los cambios “tenemos que empezar a pensar en un mercado que va mucho más allá de España y Francia”.

Fuente:

Diari d’Andorra