Sellos de turismo rural por entorno natural, cultural y agroturismo

La oferta incluirá agroturismo, cultural y en torno natural, clasificado hasta cuatro espigas

La posibilidad de poner al mercado alojamientos bajo la denominación de turismo rural se tiene que concluir en pocos meses.

Al menos en cuanto al apartado legislativo y al reglamento que fijará las especificidades de este tipo de oferta y que la Asociación de Labradores y Ganaderos confía que el Gobierno tenga terminado “a mediados de abril”, según afirma el presidente del colectivo. Xavier Coma señala que este texto tiene que establecer “como tiene que ser todo” porque los establecimientos de este tipo, unos tres, que ya hay en el país se adapten a la normativa y los que se hagan de nuevos tengan una marco con los requisitos que tienen que cumplir. 

La catalogación, tal como ya se precisa al proyecto de ley de modificación de la Ley general de alojamientos admitida a trámite esta semana por Sindicatura, será a partir de la consideración de casa rural o borde rural, y dentro de estas se crearán tres o cuatro sellos. De momento, avanza Coma, “ habrá sello de agroturismo, cultural y de entorno natural, posiblemente y ahora se tiene que definir cada una de las modalidades” que a la vez es clasificarán en función de los servicios que ofrecen “con espigas, hasta un máximo de cuatro”. Los criterios para otorgar los sellos están relacionados con la ubicación de casa o borde, “ habrá que tengan un entorno agrícola o ganadero que se pueda disfrutar de la misma explotación y en el caso del cultural estará cerca de un monumento o de un casco antiguo”, comenta el responsable del colectivo que está saliendo adelante la iniciativa. La última variedad que habrá será en función del tipo de alojamiento, puesto que se prevé que se puedan ofrecer “apartamentos rurales, habitaciones y casas enteras”. 

Xavier Coma asegura que el turismo rural que habrá al Principado “tendrá una concepción final para el cliente como la que ya tiene de nuestro entorno” y resalta que las pecualiaridades de cada casa o borde serán “con el que el propietario quiera añadir y que el cliente pida porque no es igual que vengan niños de colonias, que si es una familia, o si piden un spa, como a los hoteles que antes no tenían ninguno y ahora casi es obligatorio”.

El máximo representante de los labradores apunta que la filosofía de turismo rural que tiene el Gobierno y el colectivo “concuerda mucho” y también con la de los privados que tienen en marcha ya alojamientos de estos tipos, a pesar de que puede ser “que tengan que acabar adaptando algún detalle” para acogerse a esta oferta.

Veinte establecimientos en dos años

Respecto al interés que pueda suscitar, Coma recuerda que hace cuatro años se hizo una encuesta entre los miembros del colectivo que reveló que entonces había una veintena de interesados a desarrollar estos negocios turísticos a explotaciones. Precisa, pero, que “ahora quizás que haya más gente, porque es una salida que no tenían, o menos porque supone tener que hacer una inversión” y remarca que la Asociación no se marca ningún calendario porque puedan estar en marcha alojamientos de este tipo.

“Nuestra intención es que la gente se ilusione, cómo han hecho algunos asociados, y el reglamento dará un empujón importante porque da seguridad jurídica y reglas del juego para todos iguales”, afirma para incidir que desde el colectivo “damos mucha importancia al turismo rural como complemento para el sector, porque es una suma de pequeñas cosas las que nos tienen que ayudar, y creo que si en Andorra se hacen veinte alojamientos rurales en dos años es un éxito”.

El único elemento que de momento condiciona la oferta rural es el de las modificaciones legislativas. La Asociación de Labradores y Ganaderos espera que en el periodo “marzo-abril” queden aprobadas al Consejo General las tres reformas necesarias para salirla adelante. La que permite activar la existencia de alojamientos rurales, la del reglamento de registro de ocupación que todos los negocios de hostelería tienen que tener para recoger los datos de los clientes. Y finalmente el que Coma define como “una pequeña modificación a la Ley del suelo porque se puedan hacer nuevas construcciones a los lugares rurales, que ya se pueden hacer ahora pero el cambio supondrá especificar que el uso será turismo rural”. El presidente de los labradores concluye que a pesar de que se diferenciará entre “borde antigua o una construcción hecha ahora, estas tienen que ir en mucha sintonía con el que hay ahora. Tiene que ser un turismo rural homogéneo, sea nuevo o sea viejo”.

Fuente:

Diari d’Andorra