El sector inmobiliario sigue en caída libre y baja el 11%

Entre enero y junio, el valor de las ventas se quedó sólo en 89,3 millones de euros

El sector inmobiliario continúa siendo uno de los más afectados por la crisis económica. Así lo evidencia la cifra de negocio movida por las operaciones cerradas a lo largo del primer semestre del 2012, que volvió a sufrir una considerable disminución en relación con el mismo periodo del año pasado, reducción que se tiene que sumar a las que se han ido encadenando desde el 2006.

En total, se cerraron ventas de inmuebles por apenas un valor de 89,31 millones de euros. En comparación con un año atrás, cuando el total ascendía a 100,85, la caída ha estado de hasta un 11,44%,

El dato preocupa, y fuerza, los responsables del sector. El presidente del Colegio de Agentes y Gestores Inmobiliarios de Andorra (AGIA), Joan Carles Camp, recuerda que esta nueva bajada se tiene que sumar a la fuertes caídas vividas los últimos ejercicios. “El 2011 estábamos un 30% por debajo del 2010, y esto quiere decir que hemos caído un 50% en dos años. Si lo miramos al 2006 tenemos que sumar otro 50%”, apunta el empresario, que redondea el cálculo con una afirmación contundente: “para volver a niveles de hace seis años tendríamos que multiplicar por tres las operaciones que hacemos”.

La evolución del mercado ha sido desigual según la zona. A Escaldas-Engordany es donde más cifra de negocio se ha registrado, con 28,47 millones, aunque esto supone una ligera disminución respecto al año pasado. Más fuerte es la bajada de Andorra la Vieja, que ha pasado de 17,6 a 11,6 millones. A Canillo, la caída es superior al 50%: de 15,2 millones a 7,2. En cambio, Encamp, Massana y Ordino ha visto incrementar los movimientos, a pesar de que de forma insuficiente para compensar la situación al resto de parroquias.

Buscando la vía de salida

Con los datos a la mano, Camp no puede esconder el pesimismo que vive el sector, al cual le ve “un mal futuro”. La nueva caída de la cifra de negocio, advierte, puede comportar consecuencias negativas. “Tocará hacer de nuevo ajustamientos importantes porque la cosa va a peor”, afirma el presidente del AGIA, para quien la salida de este pozo tiene que pasar por “la apertura económica y la potenciación de las residencias pasivas”. 

En este sentido, el empresario inmobiliario lamenta que desde la clase política “cada cual explique el que es suyo” y, en cambio, “no haya un mensaje unitario de cara en el extranjero”. A su entender, “tenemos que ir todos a una y vender a los posibles residentes pasivos que en Andorra hay bastante seguridad jurídica”. Camp admite que los cambios en la Ley de inmigración para potenciar esta figura están aportando “cierto movimiento”, puesto que “hay más demandas y nos estamos meneando”, pero apunta que, por ahora esto “no se está reflejando en las cifras de la ITP”. 

Para el máximo responsable del AGIA, el camino para seguir está claro. “Hay que ir a buscar estos posibles residentes pasivos y venderlos bien las calidades del país”. Remarca que “si la familia que viene es benestant, puede dar trabajo a los residentes y también hacer un consumo importante”.

Fuente:

Diari d’Andorra