El AGIA afirma que se están vendiendo pisos sin obtener ningún beneficio

El presidente del AGIA alerta que el país no se puede permitir nuevos metros construidos

Las vacas gorgas ya hace tiempo que marcharon del país y todos los sectores económicos están sufriendo las consecuencias de la crisis.

Tampoco se escapan las inmobiliarias, uno de los ramos que vivió con más alegría los buenos tiempos. Ahora, según el presidente del collegio profesional de Agentes y Gestores Inmobiliarios (AGIA), Joan Carles Camp, incluso algunos promotores están vendiendo los pisos dejando de banda el hipotético margen de beneficio. En una entrevista a COPE Andorra-AD Radio, Camp señaló que a día de hoy el promotor todavía paga el precio del metro cuadrado de obra nueva a 3.000 euros (el cálculo incluye el coste del terreno, el ITP, los permisos, el porcentaje de cesión a los comunes, los estudios de impacto ambiental y arquitectura, la excavación del suelo y la construcción del edificio). “Ahora muchas transacciones se hacen por debajo de este coste y hay gente que está vendiendo pisos para no ganar dinero”, indicó.

Por todo esto desde el AGIA se considera que de nada serviría crear más metros cuadrados de construcción. “Seria pan por hoy y hambre por mañana”, advirtió Camp, que recordó que si se hacen viviendas nuevas para incentivar la economía sólo en el sector de la construcción, una vez acabados se volverá a la misma situación que ahora. “Si no somos capaces de llenar las viviendas que tenemos vacíos es difícil crear de nuevos y mantenerlos.” Cuestionado sobre que se tendría que hacer con el parque actual de pisos, el presidente del AGIA considera que las únicas opciones son bajar precios o ponerlos en el mercado de alquiler. 

Camp también señaló que la facturación en el sector ha caído un 25% los últimos años. “La situación es crítica y se han tenido que hacer muchos recortes. Las agencias más grandes han reducido el número de despachos y las más pequeñas el número de personal.” Un descenso en la facturación que va de la mano de las continuas caídas en el volumen de negocio. El 2012 hubo una bajada en el sector del 25% respecto del año anterior, y la tendencia “es que no habrá trabajo para todos los que estamos en la plaza. El mercado es llevar y la gente está echando de reservas, ya veremos hasta donde aguanta”.

Para los meses cercanos, Joan Carles Camp pone las esperanzas en la apertura económica y en la llegada de residentes pasivos para intentar levantar el sector inmobiliario. “Es evidente que colgamos de un hilo si no llega capital extranjero, porque con el mercado interno no hay bastante” y confía que “la gente venga, se instale en el país y a partir de aquí se empiece a generar riqueza”. 

A pesar de esto, el presidente del AGIA indicó que quizás pasarán años hasta que “esto sea una realidad” y que en este periodo de tiempo el que se tiene que hacer es ir a buscar residentes pasivos en el norte y al este de Europa y en mercados emergentes como el israelí. “El del sur ya no funciona.”

Con relación a las residencias pasivas, Camp lamentó que el gobierno español quiera cambiar la legislación para otorgar la residencia en los extranjeros que compren un piso por un valor mínimo de 160.000 euros [al Principado el mínimo es de 400.000]. “En España a veces los gusta pisarnos el ojo de piojo, y ellos en cambio con 160.000 euros están regalando todos los derechos”, señaló. Pero aún así, encuentra que el Gobierno “se equivocaría” si redujera los 400.000 euros para obtener la residencia pasiva. “Tenemos que captar un residente pasivo de calidad, el bajo no nos conviene demasiado”, señaló.

Fuente:

Diari d’Andorra