El Comú quiere rebajar la superficie mínima para construir para reactivar el sector

Entre estas destaca la reducción de la parcela mínima para construir de 450 a 300 metros cuadrados en las zonas situadas por debajo de los 1.400 metros.

El Comú de Sant Julià quiere impulsar diversas medidas fiscales y urbanísticas para reactivar el sector de la construcción, con el objetivo de mantener y, si puede ser, crear nuevos puestos de trabajo.

 

Con el objetivo de mantener e intentar hacer crecer el número de puestos de trabajo del sector de la construcción, el Común de Sant Julià ha presentado este jueves un conjunto de medidas fiscales y urbanísticas para reactivar el sector. Por una parte, se propone reducir la superficie mínima de construcción en un 33%, para rebajar también el costo del terreno en la misma proporción. En las parcelas para viviendas unifamiliares se pasa de 450 a 300 metros cuadrados, mientras que en las de edificios plurifamiliares se pasa de 2.000 a 1.000 metros cuadrados, según ha explicado el consejero de Urbanismo, Dot Jordi. También se revisará la densidad urbanística para poder hacer más viviendas, más pequeños y adaptarse a las demandas del mercado. Jordi ha remarcado que se hará preservando el impacto visual y medioambiental. Por último, se quiere alargar el plazo para comenzar y ejecutar los trabajos de construcción, pasando de un año a un año y medio en el primer caso y de tres a cuatro años y medio en el segundo. De este modo, ha apuntado el titular de Urbanismo, los constructores tendrán ‘más facilidad y más tiempo’ para financiarse. Por otra parte, entre las medidas fiscales está la reducción en un 20% de la tasa de construcción, que pasa de 25 a 20 euros por metro cuadrado. Además, se aprobará una modificación de precios públicos para revisar a la baja los impuestos de obras menores, que pasan de 183 a 70 euros, así como los precios mínimos de otras licencias urbanísticas, por ejemplo, las de desarrollo de un plan parcial que se reducen de 3.000 a 1.500 euros. El cónsul menor de la parroquia, Manuel Torrentallé, indicó que el año pasado se aprobaron cinco proyectos de obra mayor y este año hay dos aprobados y dos en punto para serlo. “Si sirven para construir un chalet ya das trabajo a cinco o seis personas”, manifestó Torrentallé. A nivel presupuestario no tendrá afectación para el Común, afirmó el cónsul, ya que las previsiones que se habían hecho de inicio ya eran “muy pesimistas” y “todo lo que venga es superávit”. Todas estas medidas serán aprobadas en el próximo Consejo de Común y entrarán en vigor a partir de su publicación en el BOPA. Las modificaciones del Plan Urbanístico enviarán al Gobierno y se aprobarán en un máximo de dos meses, explicó el cónsul.

 

Seis comercios nuevos en la parroquia

Torrentallé ha hablado” éxito ‘de las bonificaciones impulsadas en febrero para las tasas de radicación de comercios que han recibido’ mucha demanda ‘y han hecho que algunos establecimientos se planteen trasladarse de parroquia a causa de estas ventajas fiscales . Según el cónsul menor, seis comercios nuevos ya se han instalado en San Julián aprovechando estas bonificaciones y en lo que va de año sólo uno se ha dado de baja. Este hecho, ha afirmado el cónsul, muestra también la buena acogida de la propuesta de devolver el 75% de la tasa de radicación en caso de pérdidas.

Fuente:

Diari d’Andorra