La convocatoria para los pisos sociales abre en 15 días

El común publicará el miércoles el reglamento que establece quién y cómo se pueden solicitar las viviendas para jóvenes a precio reducido

Trece años después de iniciarse el proyecto, la urbanización Astra de Arinsal empieza a ver la luz.

 

Las obras del complejo, bautizado como Residencial Ribasol Ski Park, se se reanudaron a principios de año y finalizarán, si no hay nuevos imprevistos, a principios del 2015. Mientras tanto, la sociedad Astra y el común de la masa ya pondrán en marcha las convocatorias para solicitar uno de los 30 pisos de precio reducido destinado al colectivo joven. El próximo miércoles la corporación local publicará en el BOPA el reglamento-se aprobó en 2011 pero permanecía en espera-para acceder a los apartamentos, adelantó el cónsul mayor, David Barón. Y la semana siguiente abrirá la primera convocatoria-se prevén diversas a lo largo de tres meses-dirigida a personas menores de 36 años que acrediten un máximo de ingresos. Los interesados ​​deberán dirigirse al departamento de Social.

    El proceso se desatasca ahora porque, de una vez por todas, la promotora ha ha comenzado las obras. Y por lo tanto, tal como prevé el convenio firmado entre la sociedad y el común en 2006, hasta que este paso no se produjera no se podía publicar el reglamento que detalla quién y cómo se puede comprar uno de estos pisos. El mandatario local recordó en declaraciones a COPE Andorra-AD Radio que pese a que inicialmente son una treintena las viviendas que se pondrán en el mercado con un precio más asequible, en caso de que haya más demanda “está previsto que se pueda ampliar a treinta más “.

    

149.000 euros el apartamento

Con el proyecto se pondrán a la venta pisos de 80 metros cuadrados con dos dormitorios, garaje y trastero por 149.000 euros. El reglamento fija que si es una persona sola la que quiere solicitar-lo, debe acreditar un salario máximo anual de 30.000 euros, en caso de que se trate de una familia formada por tres miembros, los ingresos máximos del año no deben superar los 42.000 euros, y si la unidad familiar la conforman cuatro personas, el límite se ha establecido en los 48.000.

    Paralelamente a la venta de los apartamentos-aunque la pilotará la inmobiliaria CISA, se trabajará con diversas agencias tanto de la Massana como del resto de parroquias-una vez se termine el complejo la promotora cederá un par de bloques, de los ocho totales, al común (los que estarán situados a pie de pistas). Porque así lo establece el acuerdo firmado entre las dos partes hace siete años, según el cual la empresa podía hacer un cambio de uso del proyecto pensado inicialmente como un aparthotel. “Recibiremos los dos edificios terminados por fuera pero no por dentro. Y el común ya decidirá qué hace. Los puede vender, subastar, alquilar … y sacar un rendimiento económico y obtener unos ingresos “, recordó Barón. De la misma manera que toda la iniciativa no supone ningún coste para las arcas públicas, porque el común “no tiene nada allí, los pisos no son nuestros”.

 

UN DÉFICIT ANUAL DE 1, 8 MILLONES AL COMÚN PARA OFRECER SERVICIOS QUE NO LE SON PROPIOS

 

El común de la Massana destina cada año 2,2 millones de euros a ofrecer servicios relacionados con la acción social, actividades culturales, talleres, promoción turística, centros recreativos, centros y el SAD, por los que recibe unos ingresos de 318.000 euros. Estas actividades, que no están previstas por ley que sean asumidas por los comunes, generan a las arcas de la corporación Massana un déficit anual de 1, 8 millones. Las cifras las dio a conocer el cónsul mayor, en pleno debate sobre las competencias y las transferencias que deben asumir las parroquias y el Gobierno. Un debate que Barón, coincidiendo con sus homólogos de Ordino y Encamp, considera que hace demasiado tiempo que se alarga, porque empezó a tratarse durante el pasado mandato. “Los cónsules tenemos ganas de empezar a abordar. El mensaje que dio el otro día Ventura Espot iba en el sentido de ‘venga, hagámoslo. Estamos a punto “, aseveró el massanenc.

 

Los pisos del Astra no se podrán revender durante los primeros cinco años

Las solicitudes para optar a las viviendas se podrán hacer a partir del 23 de mayo

Los jóvenes que adquieran uno de los treinta pisos de la urbanización Astra de Arinsal no se le podrán volver a vender durante los cinco primeros años.

 

Así lo establece el reglamento que regula la adjudicación de las viviendas y que, pese a que el común tenía aprobado desde 2011, hasta ayer no hizo público en el Boletín Oficial del Principado (BOPA) en espera de que las obras de los bloques volvieran estar en marcha . En cuanto a las solicitudes de acceso, se podrán tramitar en el área Social del común a partir del 23 de mayo.

    El texto recoge, sólo, cuatro excepciones porque uno de los propietarios se pueda vender la vivienda antes de terminar el periodo: fallecimiento del adjudicatario, divorcio de los adjudicatarios con sentencia firme con liquidación de régimen económico familiar, incremento de los miembros de la familia que haga superar el máximo de cinco ocupantes por piso fijado en el reglamento o pérdida de ingresos que haga imposible asumir las obligaciones contraídas.

    Una vez pasados ​​los cinco primeros años, los pisos se podrán vender como máximo por el mismo precio de compra incrementado con el IPC de los años transcurridos y el nuevo adquirente deberá obtener la autorización del común conforme reúne las condiciones establecidas en el reglamento . La venta sólo se podrá hacer libremente doce años después de haber adquirido el piso, aunque siempre habrá que respetar que el precio máximo no sea superior al precio de compra añadiendo el incremento del IPC.

 

Respuesta

El cónsul mayor de la Massana, David Baró, explicó que esperan una buena respuesta de los posibles compradores teniendo en cuenta que cuando se aprobó el reglamento del año 2011 la corporación ya atendió algunas personas interesadas. Sin embargo, no se cree que se llenen los treinta pisos en la primera convocatoria, que se alargará durante tres meses. En este caso, se hará una nueva convocatoria y el reglamento prevé la posibilidad de modificar las condiciones de acceso para hacerlas “gradualmente más abiertas”, a excepción del valor económico, que se mantendría igual. Las convocatorias para poder acceder a una de las viviendas para jóvenes de menos de 36 años se harán cada tres meses durante un período de dos años. Una vez finalizado este plazo, los pisos que no hayan sido adjudicados quedarán a disposición de la sociedad Astra, que los podrá vender o alquilar sin ningún tipo de limitación.

Fuente:

Diari d’Andorra