El común busca hacer del pueblo pie de pistas

La corporación ha encargado un estudio para intentar “acercar la estación” en el núcleo y dotar de mayor dinamismo la parroquia.

El comú de Canillo está trabajando para dotar de mayor dinamismo la parroquia y “acercar la estación al pueblo”.

 

Así lo explicó ayer el cónsul mayor, José Mandicó, que avanzó que se ha encargado un estudio que deberá determinar cuál es la mejor fórmula para lograr el objetivo. Por su parte, el cónsul menor, David Palmitjavila, añadió que se quiere intentar crear más sinergias entre las diferentes actividades que se pueden hacer en el pueblo y la oferta que se puede encontrar en la estación, tanto en verano como en invierno. “La idea es situar Canillo como pie de pistas, ya que ahora se ve más como una zona residencial. Queremos volver a darle este carácter que se ha querido tener con el hecho de contar con el telecabina al pueblo. Que sea pie de pistas tanto en verano como en invierno “, remarcó Palmitjavila.

    La propuesta se dio a conocer en el marco de la inauguración de la plaza y del aparcamiento del Prat del Río (que se puso en funcionamiento durante el mes de diciembre). En este sentido, Mandicó indicó que una vez terminada la obra, “hay optimizarla al máximo”, y en el parlamento que ofreció ante los ciudadanos aseguró que organizarán el máximo de actividades posibles para dar vida a la nueva plaza. Por otra parte, y con respecto a las 180 plazas de aparcamiento, el cónsul mayor manifestó que el objetivo es “llenarlas”. Para ello ya se han empezado a hacer promociones entre los residentes y se espera que gracias al estudio que ha encargado, también se pueda mejorar la afluencia de turistas.

    El nuevo equipamiento de que dispone la parroquia ha tenido un coste de 5,3 millones de euros, una cifra que consideró “elevada”, pero remarcó que se adjudicó en un momento en que la situación económica no era tan complicada “y consideró que se podía asumir, aunque con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que costaría un poco más”. Además, recordó que ha sido una obra “compleja” de realizar por la proximidad del río, pero que “estamos contentos de cómo ha quedado”.

    En cuanto a la plaza, dispone de una zona de juegos infantiles y de una arboleda. La inauguración, que contó con la bendición por parte de padre Ramon Rossell, acabó con el reparto de los premios Florim la parroquia, por adornos florales de balcones y ventanales. Finalmente se sirvió un aperitivo y fue un baile de sardanas.

Fuente:

Diari d’Andorra