Andorra, mucho ‘English’

Recuerda Iain Woolward, escocés establecido en Andorra después de cerrar una vida empresarial en Silicon Valley, que cada año 5,6 millones de personas teclean ‘Andorra’ a Google. Genera interés, pero no hace falta una nueva guía al uso, por eso sale a la palestra ‘Andorra *Revealed’.

Se nos dice residentes pasivos, pero de pasivos nada, que muy activos que estamos”, se exclama Clare Allcard, otra de las involucradas en el proyecto que en pocos días verá la luz y que estará a las librerías puntualmente por Sant Jordi. Un volumen que recoge el trabajo de dos años de media docena de escritores llegados en Andorra desde los lugares más diversos: Allcard, desde Singapur; Judith Wood, de Bombay y Londres; Alexandra Grebennikova, de Rusia; Valerie Rymarenko, de origen ucraniano, y Ursula Ure Simpson, nacida en Shanghai, además del mencionado Woolward, publicista en California que había trabajado para empresas como Google. Todos juntos suman 133 años residiendo en el país, bromea Allcard: ella misma es aquí desde los ochenta. 

Con un activo conocimiento del ter­regaño que pisan –el físico y el literario, porque prácticamente todos han ido publicando por su cuenta– se pusieron manso a la obra para compilar datos y hechos que han mezclado con buenas dosis de ficción y presentar así el país por todas partes, en un volumen que se comercializará físicamente pero sobre todo en plataformas digitales. En esta presentación “excéntrica y ecléctica”, como ellos se refieren, los temas pasan desde “the exquisito andorran potato” que menciona Wood en uno de los cuentos hasta el alud de 1996 que relata Allcard, con pinceladas de la experiencia en primera persona. Y también en primera persona recuerda haber actuado como figurando durante el rodaje de la serie de Tv3 Entre la ventisca y la Gestapo. Por la cual le pagaron treinta pounds, puntualiza. 

Allcard, coordinadora del volumen, ensarta los textos siguiendo el ciclo de las estaciones del año y empleando las fiestas tradicionales como hilo conductor. Con Woolward moviéndose entre la ficción y los textos más periodísticos al humorístico estilo Bill Bryson. Explicando a los foráneos extremos como que “el contrabando no está considerado realmente un delito en Andorra. De hecho, no hace mucho tiempo era un deporte nacional, un derecho de la masculinidad”. Mientras, Wood ofrece un detenido itinerario por el a veces demasiado olvidado patrimonio románico, además de los cuentos que aporta al volumen, entre los cuales una mirada a las tradiciones relacionadas con las brujas –A walk on the the dark side–, porque las temáticas son absolutamente transversales, como se llama ahora: de la mirada a la cocina andorrana hecho por Grebennikova a los delicados haikus con que debuta Rymarenko.

 

Fuente:

Diari d’Andorra