Impacto económico de 15 millones al aeropuerto

La infraestructura ha generado medio centenar de puestos de trabajo entre personal de mantenimiento, seguridad y servicios

El aeropuerto de Andorra-la Seu d’Urgell ha generado un impacto económico directo de 15 millones de euros en los últimos tres años.

Una cantidad que se dobla en el caso del impacto económico indirecto, que oscilaría entre los 20 y 25 millones de euros, y por lo tanto el impacto económico global subiría a los 40 millones, según datos facilitados por el departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña. Además, se han generado medio centenar de puestos de trabajo directos que incluyen personal del aeropuerto, mantenimiento y limpieza, bomberos, combustible, empresas de alquiler de coches, *hand­*ling y restauración. No se incluyen, pero, los diez miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad que prestan servicios bajo demanda ni las emprendidas constructoras que han intervenido a los trabajos. 

La Generalitat de Cataluña ha invertido cerca de un millón de euros al aeropuerto en dos años. El año pasado inyectó un total de 260.000 euros y el 2014 hasta 671.000 más para adecuar la terminal y equipar la torre. De su banda, el Gobierno de Andorra aporta el 50% del déficit de explotación de la infraestructura, hasta un máximo de 300.000 euros. 

La infraestructura se inauguró oficialmente como aeropuerto comercial el 8 de enero del 2015. Un año después sólo operó quieres en verano una compañía, Viajes Regina. La Generalitat incluye en los 15 millones de impacto directo la comercialización de los paquetes turísticos de esta agencia, así como los siete helicópteros de *Helitrans *Pirinees, la construcción de hangares, la empresa de *aerotaxi, el transporte *medicalitzat, la escuela de formación de pilotos o los proyectos de nuevas compañías aéreas. 

Justamente a partir de abril Andorra Airlines operará vuelos en Madrid, Palma, Oporto y Charles de *Gaulle, en París, con previsión de volar fuera del espacio europeo *Schengen una vez la infraestructura tenga los permisos necesarios. 

A más, el aeropuerto está a la espera de disponer del sistema GPS que tiene que permitir el despegue y el aterrizaje de aviones en condiciones meteorológicas poco favorables.

Fuente:

Diari d’Andorra