Turistas sin vértigo

El remodelado mirador del Roc del Quer ya es una realidad. Los primeros visitantes se pudieron acercar ayer durante todo el día y destacaron la espectacularidad, a pesar de que algunos echaron de menos más vidrio a la pasarela para poder sentir como flotaven al vacío.

Si en vez de terroristas suicidas hubiera turistas suicidas, este sería el mejor lugar donde podrían ir.” Esther y Jill, dos turistas de Holanda y Bélgica que se encuentran en Andorra de vacaciones, caricaturizaban ayer así su sorpresa después de ver el mirador del Roc del Quer, que calificaban de “realmente bonito” y destacaban “las vistas, los vidrios de la pasarela y las barandillas metálicas”, que después del impacto inicial los ayudaron a sentirse “muy seguros”, expresaban. Esta pareja de turistas fueron algunos de los muchos visitantes, tanto de aquí como de fuera, que ayer se acercaron a ver por primera vez el mirador del Roc del Quer, que estará abierto cada día de nuevo de la mañana a diez del anochecer.

Después de un año y medio de trabajo y más de 440.000 euros invertidos, el nuevo atractivo de Canillo abrió ayer puertas con el objetivo de convertirse en “un revulsivo” y “un emblema para el país y para los Pirineo”, según manifestó el cónsul menor, David Palmitjavila, el día que se colocó el primer tramo. Una plataforma metálica de 20 metros de longitud, de los cuales 12 flotan al vacío, concretamente a 500 metros de altura, provocando una sensación de vértigo de la cual ayer daban fe muchos passavolants. Daniel Bondia, turista de Tarragona, confesaba haber sentido “un poco de vértigo”, pero añadía que si la pasarela hubiera sido toda de vidrio “habría hecho mucho más respeto”. El pasillo flotante cuenta con unas pequeñas aperturas de vidrio que permiten ver la carretera. La Maria y en Ramon, dos vecinos de Encamp, declaraban que el que los había sorprendido más habían sido precisamente los agujeros. “El vidrio es el que más nos ha impactado, pero si hubiera sido todo de vidrio todavía habría causado más impacto”, sentenciaban, mientras recalcaban que el voladizo “es muy espectacular porque te deja colgado”. “Es un punto privilegiado que da una sensación diferente”, apuntaba la también tarraconense Enriqueta Sedó.

Eran las nueve y media de la mañana cuando dos agentes de circulación abrían por primera vez el paraje remodelado y colocaban los palos y las cintas para marcar el camino –señalización que será provisional hasta que crezca la hierba, recientemente sembrada–. El consejero de Turismo, Miquel Casal, era el siguiente a llegar al lugar para comprobar que todo fuera correcto y volver a marchar revelando que a la passera se añadirá una parte más de vidrio. Anna Nicolau, vecina de Escaldas, hacía ayer de anfitriona de un grupo de parientes de Barcelona que han venido a pasar el fin de semana al Principado. “Hemos decidido hacer una visita turística y cómo que hemos visto a Facebook esto del mirador hemos venido hasta aquí”, narraba. Los familiares describían el balcón como “muy impactante” mientras Nicolau explicaba que le habría gustado que la plataforma fuera toda de vidrio.

La estatua, un pensador de dos metros que descansa ajagut al final del pasillo flotante, es el que más gustó a Carolina, que también lo habría hecho más larga. Soledad Lallana, vecina de Massana que ayer se encontró el mirador de casualidad, remarcaba que se trata de un conjunto “nuevo en Andorra” a pesar de que confesaba que habría preferido que el trampolín fuera “algo más largo” porque “no estás muy bien al vacío, puesto que se ven las rocas”.

 

LOS ARTÍFICES DEL MIRADOR LO PRESENTAN COMO “La OBRA MÁS COMPLICADA” QUE HAN HECHO NUNCA

“Una estructura única en los Pirineo”, decía Palmitjavila al presentar la pasarela a la prensa. Los que han trabajado durante el último año y medio lo saben mejor que nadie. Ricardo Acosta es uno de los nuevo obreros que desde octubre del 2014 han trabajado a las alturas del Roc del Quer –los últimos meses haciendo horas extras y un día más a la semana–. Hacer el nuevo mirador ha sido, por él, “un éxito profesional por el grado de complejidad”. “Montar la pasarela fue lo más difícil de toda la obra. Es la más complicada que he hecho a mi vida profesional”, admite, destacando que “he hecho trabajos complejos, pero esto era peligroso porque debajo no había nada. Si alguien caía se moría”.

El director técnico de la constructora que ha hecho la obra, Alejandro Martínez, se muestra “satisfecho” del resultado final a pesar de que lamenta las pérdidas económicas. “Económicamente ha ido mal, porque la excavación y la infraestructura han sido complicadas y la ejecución muy lenta, pero estamos contentos”, relata. Martínez coincide a decir que “es de las obras más complicadas que hemos hecho”.

 

Fuente:

Diari D’Andorra