Retirado a los cuarenta?

El andorrano Jordi Capdevila escribió hace casi dos años un libro en el que contaba sus problemas con la justicia y en la que aseguraba que se retiraba de la vida delictiva. Ahora se encuentra de nuevo ingresado en prisión mientras espera sentencia por dos delitos de hurto.

Normalmente las personas se retiran a los sesenta y cinco, pero yo me retiro a los cuarenta … Aquí termina mi pequeña historia. Ahora toca luchar para salir lo mejor posible y recuperar el tiempo perdido. Francamente, me puedo sentir de muchas maneras, pero de orgulloso de cómo ha sido hasta hoy mi vida, no. Por eso: Me retiro! Me jubilo! Basta! “. Así terminaba el libro Retirado a los cuarenta, escrito a finales de 2014 por Jordi Capdevila, autodenominado el andorrano que ha sido más de veintidós tres años encarcelado. Lo escribió mientras cumplía en la Comella la que quería que fuera la última condena de prisión y a partir de la que se retiraba de la vida como delincuente que había llevado desde el 1989, la primera vez que entró en un centro penitenciario.
El Tribunal de Cortes deberá decidir si Capdevila se retiró a los cuarenta o si a pesar de la buena voluntad expresada en el libro no lo ha acabado de hacer. Ayer lo juzgaron por dos delitos de hurto. Uno por haber robado del interior de un vehículo tabaco por un valor de 4.100 euros. El otro, conjuntamente con otras dos personas, por haber intentado, sin éxito, entrar en un box del polígono de Encorces, propiedad de los padres del dueño del coche donde estaba el tabaco. El intento de hurto fue el 29 de diciembre del año pasado y el robo del tabaco, la madrugada del 1 de enero en Encamp.
Unos hechos que ocurrieron cuando el andorrano ya se había jubilado y que, de momento, lo han vuelto a llevar a la cárcel. Hace 187 días que está ingresado en la Comella después de haber estado cuatro meses en busca y captura por parte de la policía. Ayer, su abogado pidió su libertad, una petición a la que se opuso la fiscalía, que quiere una pena de 18 meses de prisión, parte condicional.
El ministerio público considera probado que Capdevila y sus compañeros se pusieron de acuerdo para intentar entrar en el box. Mientras el andorrano entretenía el guardia de seguridad, los otros dos hombres, residentes extranjeros, rompían el cristal de la ventana de la puerta del almacén. Como se encontraron que había unos barrotes lo dejaron correr. Las imágenes de las cámaras de seguridad los sitúan los tres en el lugar de los hechos.
Dos días después, según la policía, Capdevila habría hurtado unas cajas con tabaco que el hijo de los propietarios del box guardaba en un coche a su domicilio. Le imputan el delito para que dentro del vehículo se encontró una bolsa de plástico con la huella de uno de sus dedos.
El presuntamente jubilado lo negó todo y con vehemencia. Se quejó al tribunal que por su pasado siempre se piensa en él cuando hay algún delito. Aseguró que había cambiado de vida, que ahora vive en familia, que tiene trabajo en Cataluña y que lo único que quiere es que “me dejen hacer mi vida” y que “se sepa la verdad”. En su declaración ante los magistrados lamentó que “es la primera vez que me encuentro aquí [al Tribunal de Cortes] sin haber hecho nada”. Y añadió que “aquí primero soy culpable y luego ya se verá”.
Su letrado pidió la libre absolución ya que considera que no hay ninguna prueba de la autoría en los dos delitos que se le imputan.

 

Fuente:

Diario de Andorra