El alquiler de temporada se reduce

Las ofertas disponibles son muy limitadas y se agotaron a finales de septiembre

Cada vez son más los temporeros que sufren a la hora de encontrar un alojamiento para vivir durante los meses que trabajan en el país. Por un lado, el mercado del alquiler ha disminuido durante el último año y se ha generado una situación de escasez en la oferta general de todo el país y, por otro, se han añadido otros condicionantes que han agravado esta problemática.
“Muchos propietarios ya no quieren alquilar por temporada porque se han encontrado que los inquilinos les han destrozado los pisos”, explican desde la inmobiliaria La Llave. “Muchos temporeros son chicos jóvenes de entre 18 y 30 años que suelen hacer fiestas y después no limpian mucho, por eso hay propietarios que no quieren alquilar, y si lo hacen, fijan precios muy elevados para compensar los posibles inconvenientes”, argumentan desde la misma inmobiliaria.
Además, también hay algunas viviendas que durante años habían servido para alojar temporeros que este año se han destinado a otros usos, como explican fuentes de Grandvalira: “Nos hemos encontrado casos de trabajadores repetidores que nos han comentado que este año no han encontrado piso para que los inquilinos les han dicho que sus viviendas los destinarían a otros servicios como, por ejemplo, apartamentos turísticos. ”

Los satisfechos repiten
Los dominios de esquí como Grandvalira o Vallnord coinciden en señalar que los más perjudicados por esta situación de escasez en las viviendas de este tipo son los temporeros que vienen al país por primera vez. “El 80% de nuestros temporeros son repetidores y muchos, antes de irse, apalabrado la renovación de cara al año siguiente, pero los que no tienen esta posibilidad, porque son nuevos o no quedaron en nada en firme, tienen serias dificultades para encontrar una vivienda “, explican las mismas fuentes, que también aseguran que desde Grandvalira intentarán ayudar a los recién llegados con problemas, pero como tampoco tienen convenios con las inmobiliarias tienen una capacidad de acción limitada. También explican que la problemática la perciben desde hace un par de años, pero este último se ha acentuado.
En el caso de Vallnord, desde Ordino-Arcalís explican que los trabajadores no les han trasladado esta preocupación, pero afirman que todavía es un poco temprano para hacer valoraciones, porque todavía están confirmando los puestos de trabajo a los temporeros que llegan por primera vez en Andorra. “Cuando es el primer año los trabajadores llegan más justos. Vienen a mediados de noviembre o principios de diciembre, de cara al puente de la Purísima “, aclaran desde la estación.

El perfil de piso que buscan
Los trabajadores estacionales vienen con los utensilios justos para empezar a trabajar. Por lo tanto, buscan viviendas equipadas con todo el mobiliario. Suelen compartir piso y pagan entre 300 y 500 euros. Buscan viviendas equipadas con microondas, lavadoras, hornos, mantas y cubertería. En cambio, no les importa no disponer de plaza de aparcamiento.
Otra opción que está a la orden del día son los apartamentos turísticos, una alternativa cuando no se encuentra vivienda estacional. Esta opción inmobiliaria recuerda el modelo hotelero, porque incorpora más servicios que los pisos estacionales tales como perchas, sofá cama, apliques de luz y mesas, pero tiene tarifas más elevadas que van por días o semanas y varían en función de la temporada.
Los trabajadores pagan la estancia entera de entrada y una vez terminan la inmobiliaria es la que se encarga de efectuar el check out. También, tal y como explican las agencias, hay veces que reservan la vivienda sin llegar a pisarlo, teniendo sólo como referencia fotografías.

 

Fuente:

Diario de Andorra