El coste de oportunidad: pensamos en ella!

La tesorería de Andorra Telecom está gestionando para preservar el patrimonio de la sociedad, pero sobre todo para posibilitar su sostenibilidad a largo plazo

Quiero compartir, con este artículo, una reflexión en torno a un concepto económico que a menudo tenemos olvidado o sencillamente no se presta suficiente atención: el coste de oportunidad.

En economía, el coste de oportunidad se define como la diferencia entre el valor de la opción elegida y el valor de la mejor opción no realizada; o dicho de otro modo, los beneficios de más que debería recibido en tomar una acción alternativa. Así, si la opción que trío me aporta un beneficio de 10 pero hay una opción alternativa que me ofrece 12, el coste de oportunidad es de 2. Podríamos decir que la vida está llena de costes de oportunidades; para cada decisión que tomamos, renunciamos a otra, que eventualmente podría ser mejor.

Y pues: ¿por qué no siempre tomamos la mejor opción y evitamos costes de oportunidad? Desde una posición de comodidad, podemos creer que siempre escogemos la mejor opción (de hecho, a menudo, no pudo conocer o demostrar el resultado de la opción alternativa, hace difícil saber el resultado). Pero muchas veces, el coste de oportunidad se deriva sencillamente de no coger decisiones ( “será otro día tirando”), por resistencia al cambio, desconocimiento, incapacidad, miedo u otros intereses. Siempre habrá argumentos para justificarlo, y demasiado a menudo la no decisión lleva a asumir costes de oportunidad o directamente a lamentar oportunidades perdidas. El proyecto del teleférico a Carroi que hace años una empresa construía gratuitamente, se dejó pasar, aún está por hacer y si nunca se termina ejecutando, difícilmente se repetirán aquellas condiciones, pero ojalá!

Por ello, la obligación de todos los dirigentes (públicos y privados), pasa a diario para coger decisiones para minimizar los costes de oportunidad, es decir, coger siempre la mejor decisión posible en beneficio de los ciudadanos o del interés general en el caso del sector público, y en beneficio de los clientes y de la empresa en el sector privado.

Y eso me lleva a hablar de un tema que he podido vivir de cerca como presidente de Andorra Telecom, una compañía de la que de entrada quiero destacar el gran equipo de directivos y profesionales y su proactividad a mejorar cada día en la calidad de los servicios. A finales de 2015, Andorra Telecom tenía una tesorería (fondos de inversión, depósitos y cuenta corriente) de 225 millones de euros. Y nos podríamos preguntar: ¿Cuál es el coste de oportunidad de Andorra Telecom de mantener 225 millones de euros en tesorería con un rendimiento inferior al 0,5% (según las memorias de los últimos años)? Curiosamente, durante los 6 años que he tenido el honor de formar parte del Gobierno, y después de haber contestado decenas de preguntas al Consejo General sobre Andorra Telecom, con especial interés por parte de algunos consejeros, nunca ha salido esta cuestión: ni sobre la inversión de estos activos, su rendimiento, las alternativas de inversión, o sobre su coste de oportunidad.

Sí que he oído muchas veces que ese dinero “no se deben tocar” y que deben servir para el día que los ingresos de roaming se acaben. Respetando la legitimidad de estas voces, mi opinión es que desgraciadamente, si un día el roaming desaparece completamente, y Andorra Telecom no ha buscado otras fuentes de ingresos, la tesorería de Andorra Telecom durará poco, se acabarán las reservas (como las de la rama enfermedad de la CASS), y el problema estructural no se habrá resuelto. Incluso, esta sería la peor solución: no utilizar en estos momentos la elevada tesorería para invertir en nuevas actividades y proyectos para diversificar los ingresos de la compañía.

Y este mismo razonamiento se puede aplicar si se destinaran las reservas disponibles a reducir las tarifas de los clientes. Si esto se hiciera, una vez acabadas las reservas, comenzarían a incrementarse las pérdidas de Andorra Telecom, lo que obligaría a volver a incrementar las tarifas para situarlas a niveles muy superiores a las actuales, llevando la compañía a estar fuera del mercado.

Estos últimos años, sin embargo, la tesorería de Andorra Telecom está gestionando para preservar el patrimonio de la sociedad, pero sobre todo para posibilitar su sostenibilidad a largo plazo y pensando que a corto o medio plazo, los ingresos de roaming bajarán sustancialmente; en definitiva para bajar su coste de oportunidad. Así, se ha empezado a invertir en deuda pública del Gobierno (el Gobierno en lugar de pagar los intereses a los bancos les paga a Andorra Telecom), y se han planteado nuevas inversiones y proyectos en Andorra y en el extranjero.

Un ejemplo sería la adquisición del 2,7% del capital de MásMóvil (por la compra de Yoigo, el cuarto operador de telecomunicaciones español en número de clientes). Una operación que pudo hacer Andorra Telecom gracias a la modificación de sus estatutos, y que supuso una inversión de 10,5 millones de euros. Pues durante estos últimos 8 meses, la acción de MásMóvil ha revalorizado un 130%, lo que significa que el valor de la inversión de Andorra Telecom a MásMóvil ha pasado de los 10,5 millones, a más de 24 millones, con una plusvalía de 14 millones. Pero lo que es realmente relevante, es que esta operación no se motivó más para buscar sólo un rendimiento financiero, sino por las sinergias que se conseguían y que en gran parte ya se han realizado: la reducción de las tarifas de roaming por andorranos en España y un acuerdo para generar más actividad en el Call Center (especias) de la Massana por ejemplo. Así, al margen de la volatilidad bursátil que pueda haber, la inversión aporta igualmente un gran valor añadido a los ciudadanos de Andorra y en la viabilidad de Andorra Telecom.

Otro ejemplo es sin duda el proyecto del nuevo edificio The Cloud. Con un coste de construcción calculado de 34 millones de euros y un rendimiento neto estimado en un millón de euros anual (3% de rentabilidad) por los alquileres de sus espacios, el proyecto financiero por sí solo aporta valor a Andorra Telecom. Pero este no es ni mucho menos el principal motivo del proyecto. El valor añadido para Andorra y para su sector turístico y empresarial, de disponer de un nuevo espacio para atraer nuevas marcas comerciales, ubicar empresas y start-ups innovadoras, de crear nuevos centros culturales, de asentar un parque tecnológico, de generar una oferta gastronómica y de ocio diferentes, así como de ser un dinamizador para todo el entorno inmediato y por el país en general, es un valor intangible muy superior a su rendimiento financiero. Y ante esto nos podemos preguntar: ¿cuál habría sido la consecuencia de no hacer nada, alegando el valor patrimonial del antiguo cuartel de bomberos (que no estaba catalogada como bien de interés cultural)? La respuesta no es más que: un gran coste de oportunidad. Por eso, siempre he defendido este proyecto, y agradezco al Gobierno y al ministro Jordi Torres, que actualmente preside Andorra Telecom, de promover su ejecución. Como antes se lleve a cabo este proyecto, antes dejará de tener nuestro país un gran coste de oportunidad debido al desperdicio y infrautilización de uno de los mejores terrenos públicos en plena arteria comercial.

De costes de oportunidad se pueden analizar muchos y siempre los habrá. Ahora, sencillamente se trata de dejar atrás las oportunidades perdidas y de saber y querer coger las grandes oportunidades que en Andorra siempre hemos tenido y de sacar el máximo provecho.

 

Fuente:

Diario de Andorra