Comprar para alquilar

El sector de la construcción sigue bajo mínimos porque no hay obra nueva, aunque llega el fenómeno de comprar ‘packs’ de pisos y ponerlos en alquiler.

El inversor andorrano ha descubierto que por muy desprestigiado que esté el ladrillo, siempre vuelve. Siempre termina rindiendo, y si no es por las plusvalías de la compraventa, llega por las del alquiler. Varios inmobiliarios explican que en estos momentos el mercado se está moviendo por dos motivos fundamentales. Por un lado, las viviendas de alto standing o chalets, por la creciente llegada de nuevos residentes que no necesitan trabajar para vivir o que ganan importantes cantidades anuales. Esta tendencia ha llevado a una verdadera falta de producto de este tipo. Aunque parezca un oxímoron hay problemas, según explican las fuentes, para encontrar viviendas a partir de los 400.000 euros. O mejor dicho, que cuesten esto y que realmente la calidad y la ubicación en justifique el precio. El segundo campo de ventas llega por el inversor andorrano, que ha terminado por reenamorar a del ladrillo una vez la ha abandonado de malos modos el tipo de interés de los bonos triple A.
La seguridad de los valores de máximas garantías está provocando que el rendimiento sea prácticamente cero y que los bancos incluso tengan que pagar para tener los bonos alemanes de toda la vida (o los equivalentes actuales). La seguridad se paga, y el precio es no recibir rendimiento. Empujados por el desamor hacia los depósitos sin réditos, han descubierto que el mercado del alquiler está en alza. Casi todas las unidades inmobiliarias del país están ocupadas. Costa Dios y ayuda encontrar una vivienda de alquiler y el precio no para de aumentar. En la zona más céntrica está al nivel de los precios precrisis. Y todo este envoltorio hace que diferentes inversores andorranos (especialmente grupos familiares) se hayan lanzado a la compra de bloques de pisos para destinarlos a alquiler.
El rendimiento está analizado. Con la situación actual y las perspectivas se obtiene una rentabilidad de entre el 4 y el 5% (si no se paga a precio de oro la adquisición) y las amortizaciones son asumibles. El precio de las viviendas estándar no ha subido, a diferencia del de alquiler, simplemente porque el grifo del crédito sigue cerrada. Las condiciones que piden los bancos sólo permiten, según los inmobiliarios, comprar a quien tiene el dinero para hacerlo sin necesitar un préstamo. Sólo se presta a quien ya lo tiene. Esto provoca que la demanda de piso de compra estándar sea muy baja. Y también que no se estén poniendo en marcha demasiados proyectos de obra nueva, en espera de que los inversores vean como opción clara promover nuevas edificaciones dedicadas exclusivamente al alquiler.

 

Fuente:

Diario de Andorra