Congreso inmobiliario

La Federación internacional de administradores de bienes (FIABCI) ha comenzado su congreso en Andorra con la presencia de unos 500 profesionales de todo el mundo que debatirán sobre el futuro del sector

El sector inmobiliario vive un repunte en el último año en el sur de Europa, aunque las cifras aún se encuentran alejadas de la época del boom del ladrillo. El congreso de la Federación internacional de inmobiliarios tiene como uno de los objetivos tratar sobre cómo debe evolucionar el sector combinando actividad y sostenibilidad. La experiencia de la crisis, que en muchos países les está costando horrores abandonar, ha dejado claro cuáles son los peligros de las burbujas y las secuelas que dejan cuando estallan. La llegada de cientos de profesionales para un congreso sectorial es una gran noticia porque representa, justamente, uno de los grandes objetivos de país. El turismo de congresos no ha terminado de fructificar en la medida que se esperaba, precisamente fue durante el boom del ladrillo cuando se creyó que si se desarrollaban unas instalaciones adientes para acoger congresos el efecto sería automático. Los ejemplos más claros son la desmedida remodelación del Centro de Congresos de Andorra la Vella o la creación del de Ordino. Actualmente hay múltiples espacios para acoger estos eventos, pero poca demanda. La realidad ha demostrado que se requiere mucho más para convertirse en un destino habitual de este tipo de encuentros. Y no hay que engañarse. Sin un sistema de conexión aérea fiable es muy complicado que vengan personas de diferentes puntos del planeta. El tiempo es un bien demasiado preciado para pasar dos horas y media en la carretera después de un vuelo largo. El sobreesfuerzo es demasiado evidente para venderse como un país atractivo para este tipo de evento. Los congresistas de la FIABCI llevarán seguro una gran impresión de Andorra, para que una vez se ha llegado, la aportación de calidad del paisaje, de la concentración comercial o las múltiples actividades a hacer difícilmente los decepcionarán. La llegada de la FIABCI es un buen momento para recordar la necesidad de dotar al país de conexiones aéreas, tanto del aeropuerto como del helipuerto. No tiene ningún sentido que se intente apostar por un turismo de calidad o por la llegada de inversores extranjeros cuando es evidente que la falta de un activo que tiene cualquier punto económico importante del sur de Europa frena mucho que terminen siendo un éxito. Pero la evidencia arrastrada durante años es suficiente para que a estas alturas no haya ni aeropuerto ni helipuerto.

fuente:

Diario de Andorra