El ladrillo y la (no) confianza

El primer trimestre de 2017 ha sido excepcional para el sector de la construcción en Espa-ña, que se ha erigido líder de la recuperación económica. Aunque históricamente la evolución del ladrillo en el país iba en paralelo a la de España, el ramo no arranca ni genera confianza.

El principal problema para la construcción no es que no se edifiquen pisos (que no se hacen), ni que no se den créditos (que no se dan), ni que casi no haya obra pública (que no hay), ni que la mayoría de la población no quiera oír hablar de comprar un piso (que no se compran) … el principal handicap es que la desconfianza es tan grande que la inversión es de mínimos y ni siquiera se rehabilita. El sector en Andorra, no sólo no crece, sino que el parque de edificios se degrada sin que exista una voluntad de rehacer los bloques más antiguos.
Por primera vez en décadas los caminos de la construcción de España y Andorra son muy diferentes. En el país vecino el ladrillo ha tomado las riendas de la recuperación económica, con crecimientos del 4% en el primer trimestre del año y haciendo que España esté por encima de las expectativas de evolución económica. El sector va tan rápido que durante este año se prevé que se creen 410.000 puestos nuevos de trabajo. Y no se trata, según las fuentes consultadas, de volver a las cifras de la burbuja inmobiliaria, sino de tener crecimiento sostenible y que ayude a hacer rodar la economía y crear puestos de trabajo.
¿Por qué en Andorra el ladrillo continúa en la UCI? Las mismas fuentes, del ámbito inmobiliario y de la construcción, señalan la falta de confianza. Y en el doble sentido. Por un lado hay falta de confianza en el sector que se extiende a muchos ámbitos. Desde el ramo inmobiliario se apunta que es posible que la crisis continúe casi intacta en este sector porque nunca llegó a culminar, en referencia a que los precios de los pisos en Andorra no cayeron a plomo (excepto los apartamentos de segundas residencias) ni caer constructoras e inmobiliarias grandes con inmensas promociones a medio hacer … simplemente se dejaron de comprar pisos, y según estas fuentes, la sensación en la calle es la misma.
La confianza tampoco ha llegado a los bancos, que a diferencia de una parte importante de los españoles, sigue sin dejar dinero para la compra de la vivienda. Sobre el papel, las entidades están abiertas a dar préstamos, pero cuando llega la hora de las condiciones y las garantías sólo acaba teniendo un crédito que no lo necesitaría, según las mismas fuentes.
Las leyes urbanísticas tampoco ayudan, según diferentes fuentes del ramo de la construcción. La queja en este caso es doble. Por un lado, la cesión del 15% (pagar la cifra equivalente en dinero al común) del terreno en zona urbana consolidada (donde ya están los servicios) se considera un obstáculo muy importante que no se da en otros lugares. El sector ve un freno considerable porque además significa que se debe pagar (por un edificio pequeño de pisos pueden ser unos 2 millones de euros) una cifra importante antes de haber podido hacer negocios. Las fuentes consultadas indican que la medida tuvo una motivación lógica durante el boom del ladrillo como desincentivación, pero que aplicar medidas tan desincentivadoras en estos momentos es contraproducente.
El otro escollo legal pasa por la obligatoriedad de consenso de un 75% de los propietarios de una zona donde se quiere construir (con un plan parcial). Desde el sector de la construcción se explica que a la hora de la verdad los notarios quieren que sea el 100% los que estén de acuerdo para evitar problemas legales. Estas fuentes comentan que el requisito del 75% es muy alto y dificulta que los propietarios que quieren construir puedan hacerlo por la complicación de encontrar un acuerdo, entendiendo que siempre hay una parte de los propietarios que prefiere no construir.
Y el segundo gran problema de confianza, según coinciden todos los consultados, va más allá del sector y afecta al país. Las incertidumbres de los últimos años con las constantes noticias negativas sobre Andorra han hecho que tanto a nivel interno como externo esté un poco a la expectativa de cómo evolucionará la situación. La falta de confianza, según estas fuentes, acaba afectando de forma importante el sector inmobiliario porque al tratarse de pagos muy importantes el cliente da mucha importancia a la confianza que genera la inversión.

 

fuente:

Diario de Andorra