El origen del comercio, en 4.200 papeles

El Archivo Nacional recibe el fondo de casa Cintet, que relata la actividad comercial de los primeros ‘grandes almacenes’, desde 1861

Un tesoro informativo para aquellos que se dedican a investigar sobre la historia del comercio: el fondo de casa Cintet de Andorra la Vella, que acaba de ingresar en el Archivo Nacional de Andorra (ANA), relata la vida de lo fue el primer gran establecimiento -digamos el precursor de los grandes almacenes- que abrió el país. Funcionó desde 1861 hasta mediados del siglo pasado y de los libros de contabilidad se puede extraer información que ayude a completar lo que hasta ahora sólo se conocía a través de fuentes oficiales -actos del Consejo, documentos de la aduana, licencias-.
El propietario del fondo y representante de casa Cintet, Ramon Rossell Mas, firmó ayer con la ministra de Cultura, Olga Gelabert, el contrato de cesión -comodat- los 4.200 documentos de que consta el conjunto. Un acuerdo para 25 años prorrogable tácitamente por períodos de cinco más. La directora de la ANA, Susanna Vela, estima que no será antes de dos años (o quizás tres) que sea accesible al público, porque tendrá que pasar por los procesos de inventario, restauración y digitalización. Es “un fondo muy grande”, explicó, “que relata el inicio del comercio serio, más allá de la tienda de comestibles”, la puesta en marcha “del comercio tal como la entendemos hoy en día”.
El conjunto consta de 80 libros y libretas, libros mayores, libros de cuentas menores, de copias de correspondencia, encuadernados con facturas y recibos, además de documentos de carácter familiar y patrimonial. Con información jugosa que se podrá abordar desde varios puntos de vista: dará idea sobre qué compraban las familias -un retrato muy preciso porque en ese momento no tenían competencia-; se podrá saber si había un producto estrella, tales como, o se centraban en los productos de primera necesidad. También curiosidades: qué tejidos triunfaban en la moda femenina o quién se podía permitir sombreros de importación. “Dará para muchos trabajos de investigación, para hacer exposiciones, hay una gran cantidad de información que se podrá tratar de diferentes maneras”, propone Vela.

La cantina de FHASA
Y entre todos, ya apuntan algunas curiosidades, como el libro mayor de la cantina de FHASA los años 1931 y 1932: la tienda de cal Cintet era la suministradora de aquella especie de economato donde los trabajadores podían surtirse de comida, tabaco y otros productos. También hay libros de la serrería, otro negocio familiar.
Toda la documentación, destacó Vela, está en muy buenas condiciones de conservación y permite recuperar un relato redondeado, porque una vez cerrada la tienda se preservó el conjunto sin que se haya fragmentado.

 

Fuente:

Diario de Andorra