Andorra desafía el mundo

El First Global Challenge es una competición internacional en la que jóvenes de todo el mundo rivalizan para demostrar quién ha creado el mejor robot para desarrollar tareas exigidas. Entre los 190 equipos habrá uno del Principado con muchas ganas de ser de los 10 mejores.

Tres alumnos de la escuela andorrana, dos de Encamp y uno de Santa Coloma, de 16 años, viajan mañana hasta Ciudad de México para participar en el First Global Challenge, un concurso internacional de robótica en el cual 190 equipos, representando 176 países, competirán para demostrar que sus robots son los mejores a la hora de realizar las tareas definidas por la organización. La competición, que se hará entre el día 15 y el 18, consiste en dotar de diferentes clases de energía un pueblo imaginario. Entre tanto talento juvenil, apasionado por la tecnología y este campo con tanto futuro, como es la robótica, Pol Castillo, la Eloi Correia y Jorge Romero tienen muy claro cuál es su objetivo. “Queremos quedar entre los 30 primeros y ajustando mucho, podríamos entrar entre los 10 mejores”, se muestra confiado Pol, mientras sus compañeros asienten con la cabeza. Detrás, Mario Giménez, la persona que los acompañará y que hace de mentor, hace muecas de preocupación pero reconoce que los chicos “están muy motivados y tienen muchas ganas de hacerlo bien. Yo soy quien ayer empezó a hablar de clasificaciones porque creo que lo pueden hacer muy bien pero no los quería poner demasiada presión, así que ahora que ya estamos tan cerca de marchar me siento más seguro de nuestras posibilidades”.

La competición no será sencilla, “por el alto nivel que habrá”, dice el Eloi, mientras Jorge explica exactamente cuáles serán las pruebas a desarrollar. “Básicamente se trata de traer cajas y dotar de energía un pueblo. La primera será la nuclear, donde tendremos ocho espacios para colocarlas, después la de combustión, donde sólo hay dos espacios situados a diferentes alturas y la de arriba es la que más puntos dará. Después tendremos que transportar las placas solares hasta una base y, finalmente, la turbina eólica que al activarla, girando un molino da electricidad”. Cómo reconocen los jóvenes, no será nada fácil pero hace un mes que trabajan en la construcción de su robot, a quien han bautizado con un nombre secreto, “pero que es importante para nosotros, puesto que hace referencia a una persona que no puede estar aquí”, dice Eloi. Más allá de las pruebas, el grupo ha tenido que sobreponerse a una serie de inconvenientes que la organización ha provocado cómo, por ejemplo, “que a nosotros nos avisaron hace escasamente un mes y en cambio al resto de equipos lo hizo hace cinco meses”, comenta Pol. Esto y que en la web oficial del acontecimiento hay un mapa del mundo donde se puede clicar para ver los equipos participantes, pero al pie de página hay una nota donde avisa que algunos, empezando por Andorra, no se pueden aplicar. “No nos conocen todavía pero pronto lo harán porque les daremos una paliza”, exclama Pol con la complicidad de sus compañeros.

En total estarán ocho días fuera de casa, hasta el 20. Cinco de la propia competición y dos más por trayecto. Tendrán un día de descanso y varias horas libres que ya saben en que invertirán. “Queremos conocer la ciudad, relacionarnos con los miembros de los otros equipos y disfrutar de una experiencia inolvidable”, explica Jorge. El Eloi apunta que “muchos compañeros ya nos han dicho que teníamos mucha suerte y que quizás ellos también se apuntan en orden al año próximo”. El Foro de la Juventud se puso en contacto con ellos, “en parte porque ya nos conocían de la Lego League”. Una buena carta de presentación para un futuro relacionado con este campo, aunque no está claro del todo. “Yo he hecho talleres de tecnología y me gustaría seguir haciendo. Los otros? Ya lo veremos”, rie el Eloi.

 

Fuente. Diario de Andorra