Ocupación del 70% en las casas rurales

A pesar de que las reservas caen en verano respecto al invierno, el sector atrae turistas que quieren tener un contacto directo con la naturaleza

Las casas rurales también hacen manso y mangas para aguantar el tipo en verano. Si bien en invierno la ocupación es llena, durante los meses de julio y agosto se reduce y se sitúa alrededor de un 70%. Tanto las casas rurales como las bordas, que sólo ofrecen 79 de las 45.712 del total de camas que hay en el país para los turistas, se benefician de la llegada de visitantes que optan por este tipo de establecimientos para tener un contacto más cercano con la naturaleza y para hacer actividades que en invierno pueden quedar en un segundo plano, como por ejemplo bicicleta y las caminatas.
Desde R de Rural comentan que la ocupación durante el mes de julio fue de entre el 75 y el 80%, el año pasado fue de un 65%, y durante agosto esperan consolidarse llegando al 80%, porcentaje similar al del mismo mes del año pasado. Remarcan que los fines de semana es cuando se producen los picos más altos de reservas, aunque durante el mes actual entre semana también hay mucha afluencia de clientes que se quedan al establecimientos de media al menos cuatro días. Desde la empresa, que tiene cuatro casas y ofrece un total de 16 plazas, se destaca que a los turistas “todavía los cuesta” conocer la oferta a los alojamientos rurales. “Apenas están empezando a descubrirlo”, afirman desde R de Rural, que creen que no compiten directamente con los hoteles porque consideran que tienen un cliente “más diferente”, al cual “le gusta hacer caminatas y descubrir más la naturaleza”.

Hasta el 20 de agosto
Por su parte, desde Casa Garibaldi aseguran que el mes de julio “ha sido más o menos bien” y que hasta finales de agosto prevén tener una buena ocupación. El mes pasado llenaron el 70% de los días, una cifra que será similar estas semanas. “A partir de la segunda semana de julio se trabaja bien hasta el 20 de agosto”, remarcan desde Casa Garibaldi, que un golpe se acabe el verano tendrán que esperar los puentes que habrá antes de la temporada de esquí para volver a hacer el pleno. De media, la duración de las estancias es de aproximadamente de una semana.
Pero desde Borda Patxeta,  su propietaria Paqui Pavón, destaca que este año la ocupación será peor que el año pasado. La responsable del establecimiento, que puede alojar hasta 17 personas, dice que una de las causas del descenso de las reservas es la competencia con el sector hotelero en cuanto a precios. “Ha habido mucha gente que ha marchado porque tenía un precio más ajustado con media pensión. Los clientes más habituales de Francia y España miran el precio más barato, es normal”, comenta Pavón, que aún así se centra en la temporada de nieve. “Soy más optimista, en invierno soy una privilegiada”, remarca.

Un sector “muy personalizado”
De hecho, desde Casa Garibaldi también destacan que son un sector “muy personalizado” y que van a buscar un contacto más cercano con el cliente. “No vas a hacer tanto negocio. Cómo que lo tienes como complemento, no estrangulas tanto con los precios”, destacan desde el alojamiento, si bien consideran que en temporadas más bajas, como por ejemplo en verano, “los hoteles hacen ofertas muy fuertes” contra las cuales los cuesta mucho competir. En este sentido, desde Cal Batlle afirman que este año han vendido prácticamente las mismas noches “pero a un precio más bajo”. A pesar de que remarcan que el sector de los alojamientos rurales y el hotelero son “totalmente diferentes y no se pueden comparar”, “los grandes hoteles hacen daño”. “Ellos tienen que llenar sí o sí, bajan los precios y nosotros nos tenemos que adaptar un poco, si no, estamos descompensados”, afirman. Desde los alojamientos también confían en las reservas de última hora para llenar este mes.

 

Fuente. Diario de Andorra