Todo el mundo se prepara para la fiesta

Bandera Principat d'Andorra

Cada 8 de septiembre la población vive Nuestra Señora de Meritxell de maneras muy diversas. Nuestra Señora de Meritxell es la festividad más importante del país.

Cada 8 de septiembre el país se llena de alegría, y seguro que este sábado también lo hará. Es la fiesta de las fiestas “comenta padre Ramon, rector de Canillo. La Día de Nuestra Señora de Meritxell es una celebración esperada para mucha gente, ya sea por estar al lado de la Virgen o para poder disfrutar de un día de fiesta. “Es una jornada preciosa. Nosotros aprovechamos con el grupo de amigos y subimos a ver el cura, a disfrutar de las actividades y venerar nuestra patrona “, explica Rosa Massó, de 75 años. Como ella, jubilados y familias se acercan al santuario en este día, tan presente en el calendario del país. “Los jóvenes tienen la costumbre de subir porque lo han recibido de los abuelos, y son fieles, pero también hay gente mayor que sube con las residencias”, dice el cura.
Sin embargo, la celebración comienza unos días antes, con actos como la procesión de antorchas desde el monumento de los Pariatges, la celebración de la eucaristía, un piscolabis de hermandad a todos los peregrinos y el baile de fiesta mayor en la plaza del pueblo de Meritxell. “Los cuatro gatos que éramos en mis inicios ahora son miles, y el común de Canillo siendo muy suya esta vela”, explica. Al día siguiente, desde las 7 de la mañana hasta las 12 de la noche las puertas de la iglesia se abren para todos. Durante la jornada se celebran la misa de la Aurora, la de los ainistes, la Mayor y la Vespertina. “Por la tarde tiene lugar el concierto popular de los Pequeños Cantores, que llena la basílica hasta la bandera”, asegura padre Ramon. Además, el Gobierno ofrece transporte gratuito hasta las 21 horas para todas aquellas personas interesadas en vivir la Diada nacional al santuario.

Todo el mundo se prepara para la fiesta

Tothom es prepara per la diada
Vista del Santuario de Meritxell en un magnífico día soleado

Pero qué hace el resto de población durante la fiesta nacional? Hay quien aprovecha el mes de septiembre para venerar la Virgen y no tener que ir el día 8. “Mi marido y yo vamos a menudo en el santuario, pero para la Diada no lo hacemos porque nos agobia fuerza”, comenta Conxita Marín, de 63 años. De hecho, según explica el rector de Canillo, son numerosas las familias que suben los domingos a “cumplir con Meritxell”. Otros como Ricardo Gutiérrez, camarero en una de las franquicias de restauración más conocidas, lo tienen claro. “Por la Diada pienso descansar y no hacer nada, ya que es festivo y el restaurante cierra”, comenta. Asimismo, asegura estar contando las horas para que sea sábado. “Tengo fiesta dos días a la semana, pero cuando hay un día más de descanso se agradece mucho”, dice ilusionado.
Quien no tiene la misma alegría es la Mia, de 8 años, que pronto debe volver a la escuela. “Está un poco triste porque ya se acaban las vacaciones y tenemos que volver a la rutina”, asegura su madre, Eva Garcia. Y es que miles de niños están pendientes de la vuelta al colegio. “Este año aprovecharemos para quedarnos en casa y preparar las mochilas”, argumenta Marta López, madre de Arnau y Paula, gemelos de 7 años. “Normalmente apuràvem las vacaciones hasta el último momento, pero este año no vale la pena porque cae en sábado y el lunes ya empiezan la escuela”, puntualiza Óscar Martínez, padre de los gemelos.
La Diada es, sin duda, una jornada que aprovecha todo el mundo, aunque cada uno lo hace a su manera. Finalmente, las horas pasan y la jornada de Nuestra Señora de Meritxell acaba. “Cerrar la puerta de la iglesia del santuario es mi gran momento donde pouo todas las energías para luchar en la educación de niños y jóvenes. Sin Meritxell, creo que habría tirado la toalla más de una vez. La fiesta del 8 de septiembre me permite compartir lo que tanto amo de ella “, confiesa padre Ramon.

 

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7 Dies